Itatí “Taty” Piñeiro era apenas una adolescente, según su madre, tímida y con poco vínculo social, cuando apareció muerta, tras ser víctima de un feroz homicidio que conmocionó a la provincia el año pasado.
Son muchas las voces que vinculan al poder de Iguazú con la muerte de Itatí y Hernán, dado que el joven -único imputado en la causa por el asesinato- se habría suicidado un día antes de declarar, pero aseguran que fue asesinado en busca de dejarlo como autor del crimen.
En la mañana del lunes, familiares de Hernán se reunieron frente al juzgado de Instrucción N° 3 de la ciudad de Iguazú, para luego marchar hacia la Unidad Regional V, donde hace un año Hernán perdió la vida.
Estaba prevista la visita de la familia Céspedes al departamento policial para mantener una reunión con el comisario mayor Jorge Dulko y el posterior recorrido por la zona de celdas; pero la situación se complicó cuando una de las hermanas entró repentinamente a la Unidad en un estado de mucho nerviosismo y se enfrentó al personal policial agrediéndolos física y verbalmente, calificando a los uniformados como asesinos.
La intención de contenerla agravó su estado, y hermana del asesinado comenzó a patear los vidrios del frente hasta que sufrió un desmayo y fue retirada por sus parientes hacia la vereda de enfrente.
Al recuperarse y antes que llegue la ambulancia para asistirla, embistió nuevamente a pedradas contra los cristales de la dependencia policial.
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