El taller donde fue detenido el sargento de la Policía Bonaerense, Carlos Córdoba, acusado de matar a Alejandro Sosa, fue allanado en las últimas horas y se encontraron allí un importante número de autopartes truchas, así como dos chasis con la numeración limada y una patente de un auto con pedido de secuestro. Esto incrementa las sospechas del vínculo que tenía el efectivo policial con el negocio de los desarmaderos.
“Fue parte de una tarea de relevamiento e inspección que realiza el Municipio. Primero, porque allí se realizaba una actividad comercial para lo cual no tenían habilitación. Y luego ante la presunción de que los objetos que se comercializaban podían tener procedencias dudosas”, explicó el funcionario municipal.
En ese sentido, el funcionario precisó que, con todos los elementos hallados, se podía confirmar que en ese lugar había actividades ilegales.
Esta situación profundiza las sospechas de la familia de Sosa, que denunció el vínculo entre los efectivos de la Tercera y la actividad ilegal de compra y venta de autopartes. “En ese taller había continuamente móviles policiales”, contaron los vecinos que se sorprendieron cuando vieron la inspección.
Tras la orden de detención que se dispuso en contra de Córdoba, los investigadores fueron primero hasta su vivienda para efectivizarla, pero al no hallarlo se dirigieron hacia ese lugar, al que el sargento de la policía acudía asiduamente.

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