Caso Sayago: Solo declaró uno de los trece imputados

Hoy se desarrolló en la Cámara del Crimen de Caleta Olivia la segunda audiencia del juicio oral y público por el alevoso crimen del oficial de policía Jorge Sayago, ascendido post mortem a comisario, ocurrido en Las Heras, en la madrugada del 7 de febrero de 2006.En esa ocasión, cientos de manifestantes petroleros y de la construcción y otras personas no vinculadas a la protesta, chocan violentamente contra efectivos de las fuerzas de seguridad frente a la Alcaidía de esa localidad.

Los jueces y en primera instancia, dieron a conocer su postura en cuento a las cuestiones preliminares planteadas por los Defensores en la primera jornada del juicio; de manera parcial aceptaron que el Estado no debe ser querellante, pero sólo en la causa por el Homicidio. Si puede serlo en la causa de daños a las instituciones públicas. No hicieron lugar a los pedidos de nulidad de las indagatorias y además consideraron que no se cumplieron los plazos para la realización del juicio oral y público.

Ante el tribunal conformado por Cristina Lembeye, Humberto Monelos y Juan Pablo Olivera, solo uno de los trece imputados accedió a prestar declaración, tratándose de Franco Maximiliano Padilla de 24 años de edad, quien al momento de los incidentes solo contaba con 17. El mismo está acusado de homicidio agravado en calidad de partícipe necesario, ya que según se instruye en la causa, llegó al lugar de los hechos junto a un amigo identificado como "El Chino" Martínez, donde habría arrojado piedras.

Se sospecha que Padilla fue uno de los sujetos que arrojó al suelo a Sayago cuando éste ya había sido herido de bala, tras lo cual otros individuos aprovecharon para golpearlo con fierros y palos.

Además, por testimonios no precisados, se lo síndica como la persona que se acercó al moribundo policía y luego de tomarle pulso en el cuello, expresó "este no da más".

Padilla solo reconoció ante los jueces que tenía una mochila en la que ocultaba un palo de unos 30 centímetros pero que solo lo utilizaba para casos de defensa personal ya que trabajaba en una remisería y habitualmente, junto con otros compañeros, era agredido por gente que salía de boliches bailables.

No obstante, argumentó que esa noche la mochila la llevaba su entones amigo Martínez, con quien se acercó al lugar de los incidentes para ver que estaba pasando.

De hecho, negó su participación en la batalla campal, pero reconoció que a la madrugada siguiente volvió al mismo lugar para juntar cartuchos de granadas lacrimógenas y otros elementos que se utilizaron en la violenta pelea, para llevárselos de recuerdo, tal como lo hicieron otras personas, según sus dichos.

Por otra parte, fue invitado a reconocer el croquis que había confeccionado cuando declaró en periodo de instrucción, explicando la manera en que se movilizó por el sitio de los incidentes.

Cabe señalar que la próxima audiencia del juicio se realizará el viernes en dos jornadas y es espera la declaración de testigos, aunque no se precisaron nombres, teniendo además en cuenta que la mayoría de ellos cambiaron de domicilio y aún no habrían sido ubicados por la justicia.

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