Caso Paola Acosta: la prueba de sangre

Caso Paola Acosta: la prueba de sangre

El ADN confirmó que las manchas de sangre halladas en el vehículo de Gonzalo Lizarralde pertenecen a Paola Acosta. El defensor dijo que se la pusieron.

 

Una prueba científica que hunde al acusado en un pozo judicial cada vez más profundo: los resultados de ADN confirmaron ayer que las manchas de sangre halladas en la camioneta de Gonzalo Lizarralde (33) pertenecen a Paola Acosta (36), la mamá asesinada a puñaladas y arrojada en una alcantarilla junto con su beba.

El defensor Sebastián Maccari Gaido explicó que en la últimas horas se conocieron los resultados de peritajes genéticos sobre los rastros levantados de la camioneta en la que, según entiende la fiscal Eve Flores, Lizarralde habría llevado a su hijita Martina y el cuerpo de Paola para arrojarlos en una alcantarilla de Alto Alberdi.

Cabe recordar que Martina sobrevivió cuatro días abrazada al pecho de su mamá.

El defensor de Lizarralde confirmó en Radio Universidad que las manchas de sangre de la camioneta del acusado pertenecen “a Acosta”. “Desde el punto de vista técnico–jurídico de esta defensa, es una prueba más. No lo compromete más ni menos”, opinó Maccari Gaido del resultado del peritaje, y señaló que probará que los rastros analizados “fueron introducidos en la camioneta utilitaria” para atribuirle el crimen a Lizarralde.

La semana pasada, la fiscal de Instrucción del Distrito 3, Turno 3, Eve Flores, dispuso la prisión preventiva de Lizarralde por considerarlo “probable autor material y penalmente responsable del delito de homicidio calificado por la relación de ex pareja de la víctima mediando violencia de género y alevosía” en perjuicio de Acosta (36).

Además, la fiscal le imputó al sospechoso “tentativa de homicidio calificado por el vínculo contra una niña mediando violencia de género y alevosía” de Martina, la hija que tenía con la víctima.

El cadáver de Acosta fue encontrado la madrugada del 21 de septiembre en una alcantarilla Alto Alberdi, y su pequeña hija estaba a su lado. 

Madre e hija habían desaparecido cuatro días antes, alrededor de las 22.30, cuando salieron del departamento situado en Martín García al 200, de barrio San Martín, donde vivían junto con otros dos hijos adolescentes de la mujer.

En esa oportunidad, Acosta salió a recibir a Lizarralde para que viera a su hija y esa fue la última vez que la vieron con vida. La investigación determinó que Lizarralde fue a la vivienda para pagarle 1.400 pesos de cuota alimentaria que la Justicia le había obligado.

La fiscal Flores sostiene que el hombre engañó a la mujer para que subiera con la beba en la camioneta y una vez allí las apuñaló a ambas. 

Luego condujo a Alto Alberdi y las tiró en una alcantarilla, bajo una panadería a la que solía ir.

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