Mientras la policía trabaja en la recaptura del camionero Rodolfo Benjamín Suárez y el juez del caso, Pablo Farah, se las ingenia para desentrañar la trama asesina que se cobró la vida del profesor universitario Diego Esper, el esclarecimiento del crimen en realidad podría estar "a la vuelta de la esquina" para la justicia.
El asesinato de Diego Esper, ocurrido el 16 de setiembre del año pasado en su departamento de calle Deán Funes al 300, es un verdadero enigma, puesto que la víctima tenía una doble vida. De día trabajaba como profesor en la Universidad Nacional de Salta y de noche hacía de transformistas junto a amigos stripers.
Al investigar el caso, los policías de la Brigada de Investigaciones detuvieron a Cristian Morcillo, un striper que solía ser pareja de la víctima, sin embargo, luego quedó desvinculado del hecho y recuperó la libertad. Posteriormente, la policía detuvo a Rodolfo Suárez, el camionero catamarqueño acusado de haber tenido contacto vía chat con Esper e incluso un supuesto encuentro sexual con el mismo horas antes de ser asesinado.
Esper fue hallado muerto por su padre en el interior de su departamento. Estaba semidesnudo, tendido en su cama y con la cabeza destrozada. En sus manos, los peritos hallaron cabellos y restos hemáticos, por lo que se enviaron esas muestras a Buenos Aires para poder determinar el ADN y así establecer si se trata de Suárez, Morcillo u otro sospechoso.
Se sabe que el juez Farah envió las muestras, pero les respondieron que no podía determinar el ADN debido a que los cabellos no tienen bulbo y que el laboratorio bonaerense no cuenta con otros equipos para determinar el rastro genético de las muestras.
Ante esta situación, y pese a que el juez Farah había procesado a Suárez y Morcillo por el crimen, una apelación del abogado Santiago Pedroza, defensor del camionero, dejó al único detenido por el caso en libertad provisoria, aunque días atrás, un nuevo fallo de ordenó la recaptura del chofer.
Lo que hasta ahora no se dijo es que en el expediente, el 27 de junio pasado y a instancia de la fiscal penal 3, Emma Puente, que trabaja en el caso, el juez Farah remitió al CIF un escrito a fin de que se informar si allí existían los equipos y la tecnología para hacer el cotejo de los cabellos.
La respuesta
Dos días después, la directora del CIF, Gabriela Buabse, envió al juzgado la respuesta. "El Cuerpo de Investigadores Fiscales del Ministerio Público de Salta, a través de su Departamento Técnico Científico, cuenta actualmente con la aparatología y profesionales necesarios para efectuar un examen de cotejo de cabellos, pues posee un microscopio electrónico indicado para tal pericia".
Buabse explicó en dicho escrito que el CIF podría, entre otras cosas, establecer la especie de la muestras, o sea si se trata de cabello humano, animal o si los mismo responden a características compatibles con fibras sintéticas.
Asimismo, la funcionaria judicial sostuvo que el CIF está en condiciones de determinar el índice escamoso y medular. Esto quiere decir que en caso de que el pelo haya estado sometido a un tipo de trato particular, ya sea por alguna tarea propia del sospechoso o por un producto químico, la prueba indicaría estos datos. Asimismo, los datos de la médula revelarían tipo de enfermedades del acusado, datos que podrían ser cotejadas con el historial clínico de los imputados.

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