El servicio de Luncec dejará de funcionar. Ya notificaron a PAMI.
Marcelo Diez, el hombre que se encuentra en estado vegetativo desde hace más de 20 años, será trasladado a otro lugar de residencia en breve ya que Luncec, la institución que lo cuida, cerrará el sector internación debido a que no se encuentra en las mejores condiciones presupuestarias para mantener el servicio.
El ajuste en la tradicional organización de lucha contra el cáncer incluirá a una parte de los 30 empleados que no pertenecen a la planta permanente de la institución. A esas 10 personas que trabajan como enfermeras, mucamas y personal de cocina no se les renovará el contrato que vence el 30 de junio.
“Luncec seguirá trabajando como institución en la misma sede y asegurando la continuidad de los 20 empleados de planta permanente”, dijo ayer una fuente allegada a la conducción de la clínica.
La misma fuente confirmó que la decisión del cierre del sector internación se tomó debido a los altos costos que le insumía mantener las 35 camas que hay en el lugar. Indicó que en la actualidad hay sólo dos pacientes oncológicos en la sede ubicada en Islas Malvinas al 1300 de esta ciudad. El otro internado es Marcelo Diez.
En el caso de este hombre, cuya historia se hizo pública por el polémico tema de la “muerte digna” que piden sus hermanas, se aclaró desde la institución que Marcelo será trasladado a otro lugar “siempre y cuando estén dadas las condiciones para hacerlo”. Mientras tanto -aseguraron- permanecerá en Luncec.
Marcelo Diez, que hoy tiene 50 años, sufrió un terrible accidente el 23 de octubre de 1994, cuando se dirigía en moto a la chacra de sus padres y sufrió heridas al chocar contra un auto. Si bien las lesiones eran graves, había comenzado a recuperarse, pero un virus intrahospitalario lo dejó con muerte cerebral, y a partir de ese momento comenzó un verdadero calvario para su familia.
Sus padres acondicionaron la chacra que poseían en Plottier con todos los cuidados que necesitaba Marcelo. También pasó por las manos de los mejores especialistas, pero nada logró su recuperación.
Luego decidieron internarlo en la sede de Luncec, donde lo visitaban permanentemente hasta que los dos padres murieron. A partir de ese entonces, Diez quedó a cargo de sus hermanas que ya no vivían en Neuquén y que sostenían que a Marcelo había que dejarlo morir, más allá de la resistencia de Luncec y de otras organizaciones.
El caso Diez -como se lo denominó en los medios- dividió la opinión de neuquinos, y argentinos, hasta que intervino la Justicia. Hoy la Corte Suprema tiene que dar su veredicto final, aunque la Procuraduría General de la Nación ya se expidió en un dictamen a favor de la solicitud de las hermanas para que lo dejen morir.
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