El joven de 21 años está acusado del presunto delito de homicidio del subcomisario de la Policía de Río Negro, Aníbal Alonso
Pero el arma que portaba Maripi Paillalef es de calibre 7,62. Mientras, el perito Juan Piñero Bauer aseguró ante el Tribunal que "es muy poco probable que Alonso haya podido hacer algún disparo después de haber recibido semejante lesión".Piñero Bauer realizó la autopsia al cuerpo del subcomisario, quien falleció la madrugada del 17 de abril del año pasado en el hospital zonal de Bariloche. Dijo que murió como consecuencia de la importantísima pérdida de sangre que sufrió Alonso tras recibir el
disparo que impactó en la axila derecha y dañó los grandes vasos y los pulmones.El acusado sostuvo el lunes cuando declaró ante los jueces que disparó la noche del 16 de abril del año pasado contra el empleado policial "porque tenía mucho miedo y corría peligro mi vida". Aseguró que el subcomisario efectuó cuatro o cinco disparos contra él, mientras corría por el patio de su domicilio escapando del policía que lo había perseguido en una camioneta policial.Reconoció que portaba un arma sin autorización legal, que escapó cuando el subcomisario lo quiso interceptar en la Ruta Nacional 23 en el ingreso a Pilcaniyeu. Dijo que llevaba una cierva cazada en forma furtiva en el baúl del Renault 12 que manejaba. El subcomisario lo persiguió hasta el domicilio de Maripe Paillalef donde lo embistió con la camioneta. Allí, cayó baleado Alonso. Luego, el
joven escapó en el Renault 12 hasta el campo de sus abuelos, donde fue detenido al día siguiente.Ayer, declararon ocho testigos. Declaró el médico que lo asistió al
subcomisario, quien destacó que estuvo consciente desde que ingresó al hospital de Pilcaniyeu hasta su arribo a la guardia del hospital zonal. El juicio continuará hoy desde las 16 con nuevos testigos.
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