Caso aborto: imputados negaron que se conocían

Caso aborto: imputados negaron que se conocían

El sujeto negó ser “amante” de la víctima y dijo que no sabía que podía ser el padre de la criatura. La acusada negó conocer a la pareja y dijo que no realizó el aborto.

Ayer en la mañana la jueza de Instrucción en lo Criminal y Correccional de 1ª Nominación, doctora María Lucrecia Martínez Llanos, indagó a los dos detenidos por el caso de aborto seguido de muerte en perjuicio de la joven Jésica Ledesma, y ambos declararon para decir que no se conocen entre sí.

Se trata de Ariel Antonio Juárez, quien fue asistido legalmente por los doctores Diego Leonardo Lindow y Eduardo Javier Leiva. El imputado es considerado “amante” de la víctima, aunque el sujeto negó tal circunstancia y dijo que sólo fueron compañeros y tuvieron una relación circunstancial.

En tanto que María Emilia Cejas, que es defendida por el abogado Alfredo Daniel Pérez Gallardo, está acusada de ser quien realizó la práctica abortiva ilegal que derivó en el deceso de la joven, lo cual ayer la imputada negó, diciendo que nunca vio a la víctima.

Lo que dijo el imputado

Juárez dijo que tuvo relaciones sexuales sólo una vez con Jésica y respecto del embarazo en ningún momento supo que él era el padre de la criatura. Indicó que se enteró por la joven que estaba embarazada y afirmó que ella le dijo que quería hacerse un aborto porque no sabía de quién era el hijo que esperaba. Eso fue hace un par de meses, aunque primero le había dicho que tenía un retraso.

Aseveró que antes de viajar Jésica le dijo que tenía fuertes dolores de estómago, y que no quería estar en su casa, a la vez de sostener que esa fue la última vez que tuvo contacto con ella, enterándose por amistades que había fallecido.

Por último negó conocer a la mujer acusada de realizar el aborto, afirmando no conocer su nombre o apellido, y sosteniendo que no tenía referencias de esa mujer.

Los dichos de la acusada

María Emilia Cejas dijo no conocer a Juárez ni a la víctima, que no realizó el aborto, y que el espéculo que secuestró la policía lo tenía de cuando trabajó en el hospital como mucama. Manifestó que se dedica a colocar inyecciones y a tomar la presión en el barrio, que los medicamentos secuestrados son de su esposo —para el asma— y que el suero lo usa su hija para nebulizar. No supo de dónde salió una ecografía secuestrada.

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