Una mañana de terror se vivió en el hospital berazateguense, a raíz de que familiares y amigos de un paciente que llegó descompensado al nosocomio, empuñaran armas de fuego, agrediendo y amenazando de muerte a médicos y enfermeros
El doctor Julio Vargas, a cargo del nosocomio en el momento del incidente, contó que "en horas de la mañana del sábado último, un grupo de violentos que venían de registrar un altercado en el Centro de Salud Municipal Nº 5 al exigir atención para un familiar, llegaron al hospital Evita Pueblo de Berazategui, golpeando y amenazando con armas a médicos, enfermeros y personal de nuestro nosocomio exigiendo la atención de un familiar. El paciente ya estaba tratándose cuando uno de los familiares portando dos armas de fuego ingresó a la guardia amenazando a nuestro personal. Las pistolas fueron percutadas y no salieron los tiros por suerte. La Policía de la Comisaría de Ránealgh, con el Comisario Viciceconte a cargo, se hizo presente rápidamente logrando reducir a los agresores.
La protección que nos dieron nos ayudó pero necesitamos una custodia permanente porque hay hechos de violencia todas las semanas, si bien no de esta gravedad".Indicó además que "desde la dirección del Hospital, el doctor Potito estuvo al tanto del tema, comunicándose con el Ministro de Salud, así como también se ocuparon nuestro intendente Patricio Mussi y el diputado provincial, doctor Juan José Mussi, para tratar de resolver este problema".El doctor Vargas reconoció "al personal que a pesar de este shock psíquico que sufrió sigue atendiendo a los pacientes. Estas situaciones se repiten en todos lados y esperamos que la justicia, que a través de la fiscal Mena que se constituyó en este lugar, se ponga a buen resguardo a estos violentos".
Asimismo el doctor Javier Arregui, Jefe del Servicio de Emergencias del hospital apuntó que "es muy difícil después de que te gatillen un arma en la cabeza seguir atendiendo al público, pero el personal se recompuso porque es su trabajo y compromiso con la comunidad. Algún estamento nos tienen que asegurar que podemos actuar sin este tipo de presiones. Hubo una pediatra embarazada que no quería salir del consultorio en medio de esta situación, pero era el deber de los que estábamos mejor contenerla y seguir atendiendo, no podíamos abandonar la guardia porque había gente enferma a la que había que asistir. No entendemos a la gente que viene buscando ayuda y agraden a quienes van a colaborar con ellos para que se repongan".
Finalmente una enfermera, que prefirió no identificarse para evitar posibles represalias de los agresores, relató que "entró un paciente en evidente estado de ebriedad, su hermano ingresa detrás de él, me arremete y apoya dos pistolas en mi cabeza. Me disparó pero no salió el tiro… Escuché el ruido del gatillo y le pedí a Dios por mi familia. Pensé que iban a hacer si a mi me pasaba algo… Nací de nuevo porque la bala no se disparó. Cada día, cuando salgo de mi casa para irme al trabajo me despido de mis hijos como si fuera la última vez que los volviera a ver. Hoy las piernas me tiemblan, el cuerpo me duele, pero tengo que trabajar igual porque adoramos esta profesión, pero estamos expuestos. Tiene que haber Policía dentro del Hospital en forma permanente, espero que hagan algo por nosotros".
Un mal que lamentablemente ocurre en reiteradas ocasiones
Por su parte, Allan Skellor, de la Asociación de Profesionales de CICOP, dijo que "esto ya vienen sucediendo en todos los Hospitales de Provincia, y estamos pidiendo intervención del Gobierno Provincial hace tres años. Hoy en lugar de estar contando una agresión podríamos estar lamentando tres muestres de médicos y enfermeros en este nosocomio. Además hay situaciones de violencia todas las semanas, hay problemas de atención por falta de insumos y demoras en la atención.
Más allá de esta caso, también la violencia baja del Estado, porque los hospitales están sobrepasados de pacientes, lo que enardece muchas veces a la gente, que viene con urgencia, y es muy difícil responder en forma adecuada sin que tengan que esperar. Años atrás trabajar en el Hospital Público era sinónimo de prestigio profesional, hoy los médicos no quieren desempeñarse en estos ámbitos por las malas condiciones de trabajo y los sueldos magros que existen. Pedimos que el Gobernador mejore el presupuesto de salud, las instalaciones hospitalarias, insumos y seguridad para trabajar tranquilos


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