Está casi todo listo para la beatificación de Juan Pablo II

El Papa tendrá sobre la mesa de su estudio, tal vez mañana o pasado, el decreto que debe firmar, para abrir de par en par las puertas de los altares que le permitirán proclamar la beatitud del popular Papa Juan Pablo II, que falleció en abril de 2005. La comisión médica y la comisión de cardenales y obispos de la Congregación para la Causa de los Santos aprobaron el milagro atribuido a la intercesión del pontífice polaco. Establecieron que la cura de la monja francesa Marie Simon-Pierre, que padecía el mal de Parkinson como Karol Wojtyla, fue “inmediata e inexplicable” para la ciencia.

La aprobación de los expertos fue unánime. Primero los médicos y el martes los altos prelados de la “fábrica de los santos”. El Vaticano no confirmó la noticia, a la espera de la firma del decreto por parte del Papa. Los documentos ya preparados los llevará al Santo Padre el Prefecto de la Congregación, el cardenal Angelo Amato.

El Vaticano espera y promueve las expectativas para que una gran multitud, quizás de más de un millón de personas, se hagan presentes en Roma.

Será seguramente el acontecimiento religioso más importante y espectacular del año.

Con más repercusión incluso que la Jornada Mundial de la Juventud que el Papa Ratzinger presidirá en Madrid en agosto.

Fechas. Algunas hipótesis señalan el domingo 3 de abril, un día después del sexto aniversario de su muerte. El diario londinense The Times sostiene que el Vaticano considera también el 13 de mayo, treinta años después del atentado en la plaza de San Pedro del mismo día de 1981, cuando el turco Mehmet Alí Agcá disparó dos veces contra el pontífice que recorría el lugar a bordo de un jeep, entre la multitud que asistía a la audiencia general de los miércoles.

El pontificado de Karol Wojtyla ha sido legendario. Duró más de 26 años y muchos creen que ha sido un Papa Magno, el cuarto en la historia de la Iglesia, que llevó el mensaje evangélico a todos los continentes en más de un centenar de viajes apostólicos. Lo dijo su sucesor: Benedicto XVI lo llamó “Juan Pablo el Grande”.

Una manera de celebrar su largo pontificado sería fijar para la beatificación el domingo 16 de octubre, aniversario del día en que Karol Wojtyla fue elegido Papa.

Durante los funerales de Juan Pablo II, en abril de 2005, desde la multitud partieron exclamaciones de “¡Santo ya!”, también escritas con grandes letras en carteles. Ese clima fervoroso favoreció la elección en sólo cuatro votaciones del principal colaborador del pontífice polaco, el cardenal alemán Joseph Ratzinger, el 19 de abril.

Para responder al “furor de pueblo” que había santificado en vida a Wojtyla, el flamante Benedicto XVI emitió un decreto apenas dos meses después de la muerte de su predecesor, que autorizaba iniciar el proceso de beatificación. El derecho canónico establece un plazo mínimo de cinco años que sólo el Papa puede cambiar. Lo había hecho ya Juan Pablo II en el caso de la madre Teresa de Calcuta.

Tras la proclamación de la beatitud, primer escalón a la santidad, que establece un culto más restringido, será necesario otro milagro comprobado para que Juan Pablo II sea canonizado. Como santo, la veneración se extiende obligatoriamente a toda la Iglesia.

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