Se estima que el 46% de la población debe recurrir a garrafas o cilindros para higiene, cocinar o calefaccionar su vivienda. La red no sufrió grandes cambios en los últimos 20 años.
Salvo contadas excepciones, la provincia de Santa Fe lleva más de veinte años sin expandir la red de gas natural. Expertos en el tema llevan la situación al final del gobierno de José María Vernet e inicios del de Víctor Reviglio cuando entre Gas del Estado y el gobierno provincial tendieron caños entre San Jerónimo Sur y Venado Tuerto y desde Santo Tomé a Sunchales pasando por Franck y Rafaela. Después llegó el desguace de Gas del Estado y Litoral Gas se encargó en toda la provincia de la distribución en la red y fueron cooperativas, municipios o pequeñas empresas las que hicieron obras de extensión de la misma. Uno de los últimos intentos en ampliar la red fue a través del llamado “gasoducto lechero” a la vera de la Ruta 34, que obtuvo aval legislativo en 2005, pero que está paralizada la ejecución asumida por Emgasud. En nuestra zona están los ejemplos de la Cooperativa de Recreo que empezó su obra para servir a industrias de la zona y residencias. También están los casos de la Cooperativa Setúbal y de otras expresiones barriales.
El mapa provincial
Hoy en la provincia una mayoría de la población está en la zona de la red de gas natural aunque sean menores las poblaciones servidas, mientras que la otra parte debe recurrir al distribuidor de garrafas.
Apenas 81 localidades de la provincia están con los servicios de gas por redes, la gran mayoría de ellas prestado por Litoral Gas o subdistribuidoras. Algunos otros pocos casos tienen situaciones especiales de distribución. En cambio, este sistema no corre para las 281 restantes poblaciones santafesinas. Sí habrá que señalar que en esas 81 localidades reside aproximadamente el 54% de la población que se puede inferir tiene la posibilidad de acceder al servicio público.
En la gran mayoría de las restantes localidades se estima que vive el 46% de los más de 3 millones de santafesinos que componen la población según el censo 2001.
En Santa Fe, la garrafa de 10 kilos -con precio subsidiado por el Estado- se vende a 23 pesos; la de 15 kilos a 35 mientras que el cilindro de 45 kilos tiene un costo de 160 pesos.
Tomando en cuenta los números del censo último de población, se puede afirmar que 1.378.125 santafesinos son los que utilizan el gas en garrafas contra 1.622.576 que utilizarían el de redes con las lógicas ventajas en costos y en comodidad.
El otro dato que no puede dejar de soslayarse es que en los cordones periféricos de las grandes ciudades -donde reside gente con menores recursos económicos- el gas natural no llega porque no hubo extensión de redes y esos sectores o bien recurren a la garrafa u a otro tipo de combustible para cocinar.
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