Casi 9 millones de pasajeros, entre pinturas y mármoles

El decorado sistema de subterráneos de Rusia es el segundo más activo del mundo, usado por casi nueve millones de pasajeros por día. Es barato, eficaz - comparado con el de Londres, propenso a las demoras - y fácil de usar.
Las explosiones gemelas de ayer tuvieron lugar en la línea Sokolnichskaya, que va desde los suburbios del sudoeste de Moscú y atraviesa el centro en dirección al noreste. La línea conecta el bosque diseñado de Sokolniki con el Parque Gorky el otro lado de la ciudad, cerca del escenario donde tuvo lugar la segunda explosión en la estación Park Kultury.

Los ataques tuvieron lugar en momentos en que Moscú se apresta a celebrar el 75° aniversario del subterráneo, que abrió sus puertas el 15 de mayo de 1935.

Los proyectos para un subte que rivalizara con sistemas más antiguos en Londres, París y Berlín comenzaron a fines del siglo XIX.

Pero las cosas no empezaron bien: cuando H.G. Wells visitó Moscú en 1931 sugirió abandonar el proyecto entero y comprar en cambio mil autobuses ingleses.

Durante la segunda guerra mundial, las estaciones actuaron como refugios antiaéreos y en ellas nacieron 200 niños. Las estaciones más elaboradas, "los palacios del pueblo" de Stalin, se construyeron poco después de la guerra, principalmente en la línea circular que rodea el centro de Moscú y que incluye Park Kultury.

Entre las decoraciones hay vidrios de colores, mármol, frescos dorados, arañas y cerámicas. El tema suele estar relacionado con el lugar: hay músicos en porcelana en el techo del subte debajo del teatro Bolshoi y un mosaico de campesinos ucranianos bajo la estación Kiev.

El sistema es el segundo en cantidad de pasajeros después de Tokio y ha ido creciendo en forma constante. A fines del año pasado se inauguraron tres estaciones en suburbios alejados fuera de la ruta circular de Moscú.

Una de ellas, Myakinino, es la primera estación financiada en forma privada, que llega hasta el Shopping Crocus City. Otras dos se abrirán en mayo para celebrar el 75° aniversario del metro, como el subte Dostoevskaya, cerca del lugar de nacimiento de Dostoievsky. Ayer, el subte normalmente repleto estaba casi vacío y los pasajeros se miraban con desconfianza. Pero teniendo en cuenta los problemas terribles de tránsito en Moscú, es muy probable que muy pronto los moscovitas vuelvan al subsuelo

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