Ante la decisión del Poder Ejecutivo Provincial de establecer la emergencia ganadera y también la agropecuaria para determinados cultivos y regiones de la provincia, se avanza en los informes finales que evidencian el cuadro de situación en cada uno de los sectores productivos.
Es así que en lo que hace a la ganadería, los establecimientos rurales afectados son por situaciones de inundación producto de desbordes de ríos y riachos, como también el exceso de precipitaciones en los últimos cinco meses.
Aquí se advirtió que en el segmento de los pequeños y medianos productores ganaderos en las regiones antes señaladas, se encuentran comprendidos seriamente los resultados socioeconómicos a partir de darse pérdidas superiores al 50%, ya sea por mortandad, venta forzosa, disminución de peso en los animales, baja preñez y disminución de oferta forrajera.
El subsecretario de Producción Sustentable, Alejandro García, puntualizó que la emergencia estará circunscripta a la franja del territorio que comprende departamentos como límites: al Este el río Paraguay, Oeste la ruta 11, hasta dos kilómetros antes del cauce del riacho Pilagá hacia el Oeste llegando incluso a la ruta provincial 16, y tomando también el empalme de la ruta 3 hasta El Espinillo, y desde allí en línea recta hacia el Norte hasta el cauce natural del río Pilcomayo.
El contexto adquiere relevancia teniendo en cuenta que esta es una zona productiva que concentra a más de 325.000 cabezas de ganado bovino, y un número superior a los tres mil pequeños y medianos productores.
De acuerdo a los relevamientos ejecutados y analizados oportunamente en el seno de la Comisión Provincial de Emergencia Agropecuaria, el total de cabezas antes señalada representa casi el 15% del stock provincial. Las hectáreas damnificadas están en el orden de 1,2 millones de hectáreas, dentro de las cuales el total de productores afectados está por sobre los 1.700.
Tomando las zonas afectadas antes mencionadas, por ejemplo en lo que hace a la ribera del río Paraguay, se cuentan en más de 420.000 las hectáreas comprometidas, y el número de productores supera los trescientos.
En cuanto a otras de las regiones afectadas, en este caso la de la ribera del río Pilcomayo, en hectáreas se hablan de unas 114.000 y el número de productores está por sobre los 600. Respecto a los establecimientos afectados por desbordes de riachos, estos concentran a casi 650.000 hectáreas y un global cercano a los ochocientos productores.
Se admite las dificultades para los productores en lograr recobrar la capacidad económica de las explotaciones pecuarias, por lo que el Gobierno provincial ratificando su decisión de resolver situaciones como estas, es que dispuso atenderlos integralmente a fin de garantizar la continuación productiva y económica.
El agro
Lo agrícola que abarca los cultivos del algodón y banana comprende a los departamentos Pirané, Laishí, Pilcomayo y Pilagá, los cuales se han visto afectados tanto por exceso como déficit de precipitaciones, como también por altas temperaturas y heladas, e incluso por tormentas de viento que han dañado las plantaciones.
Según se desprende del relevamiento a campo realizado por varios estamentos vinculados a la cartera de Producción y Ambiente, como el INTA, SENASA, Instituto PAIPPA, CEDEVA y Subsecretaría de Agricultura Familiar, municipios y organizaciones de productores, los cultivos afectados son el algodón y la banana, pudiéndose incluirse algún otro según el informe final.
Acerca del sector algodonero, fue expuesto que padeció contingencias climáticas derivadas de escasez de lluvias en los meses de verano –diciembre a febrero– repercutiendo en el normal desarrollo fenológico del cultivo con el aborto de flores y pimpollos; y luego los excesos en cuanto a la cantidad e intensidad de lluvias de marzo a junio, impactando negativamente en el momento de cosecha con pérdidas en cantidad y calidad. En este caso, se estiman en más de un 50% las pérdidas de producción y capacidad productiva.
Se advierte acerca de la importancia socioeconómica que representa el algodón, tanto por el aporte a la económica local, como también por la cifra de productores que lo eligen como cultivo de cabecera e incluso la superficie sembrada en esta última campaña.
En cuanto a la banana, se determinaron pérdidas de producción que en promedio estuvieron en un 55% debido a diversos fenómenos climáticos adversos (vientos y heladas tardías) durante el período comprendido de julio de 2013 a mayo último. También se añade el déficit hídrico entre julio 2013 y enero último, además de las heladas tardías de agosto del año pasado que produjeron severos daños en la floración, y los fuertes vientos que voltearon plantaciones.
Aquí se marca el hecho de que la actividad bananera de la región subtropical Norte de la provincia representa el principal cultivo de renta para pequeños y medianos productores. Incluso se cuantifica en el millar y medio las hectáreas afectadas, y en el caso de los productores ascienden a 490, de los cuales más del 80% son del segmento de pequeños bananeros por tener entre 1 y 5,1 hectáreas aptas para el cultivo.
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