Casi el 60% de los marplatenses define el voto para las primarias en los días previos al comicio

De esa cifra, la mitad se decide por quién votar en los últimos tres días. Desde la creación de las PASO, el sufragio para las elecciones generales llega más consolidado.

Casi el 60% de los marplatense define su voto en los quince días previos a las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO). Pero no sólo eso: la mitad de ellos lo hace cuando faltan sólo 72 horas para entrar al cuarto oscuro.

Los datos sobre el comportamiento de los votantes surgen de un análisis de los boca de urna realizados el día de la elección por la consultora Ayala.

De los marplatenses que deciden a último momento su voto, el 27,5% tiene entre 16 y 29 años; el 36,6% entre 30 y 49; el 22,6% entre 50 y 64; y el 13,3% más de 65 años. De ellos, el 54,1% es hombre y el 45,9%, mujer. Además, dentro del grupo que define el voto en los últimos tres días el 38,7% cortó boleta en las generales en 2009; el 52,1% en 2011 y el 41,5% en 2013.

El trabajo realizado muestra que en las elecciones 2007 el 26,1% definió su voto en los últimos tres días; el 14,1% entre el lunes y jueves previo a la votación; el 9,4% en los últimos quince días; el 17,3% entre uno y dos meses antes de la elección y el 33,1% tres meses antes. En el 2009, esas cifras fueron -en el mismo orden de las anteriores- del 31,95%; 13,3%; 7,9%; 14,2% y 28,9%. En esas dos elecciones aún no había PASO. A partir de la llegada de las primarias, las tendencia se modificó y las dudas se trasladaron para las generales. Por ejemplo, en las únicas dos PASO que hubo hasta ahora los electores se comportaron así: en los últimos tres días definieron su voto el 30% (2011) y el 33,8% (2013); entre lunes y jueves, el 14,7% (20 11) y el 13,6% ( 2013) y en los últimos quince días, el 10,6% (2011) y el 12,3% (2013).

En cambio, en las generales tras las PASO sólo el 12,3% (2011) y 20,5% (2013) definieron el sufragio en las últimas 72 horas. En tanto, el 7,2% (2011) y el 9,6% (2013) lo hicieron entre el lunes y jueves previo a la elección. Por su parte, el 5,1% (2011) y el 8,1% (2013) definió el voto en los últimos quince días. En esas generales, el 51% (2011) y el 40,8% (2013) ya había decidido a quién votar tres meses antes.

-Ante estas cifras, ¿las PASO sirven para consolidar el voto de la general?, le consultó LA CAPITAL a María Eva Ayala.

- Las PASO ayudan a consolidar el voto para las generales. Ayudan a generar la vinculación del elector con el escenario y esa decisión con mayor consolidación y más anticipada.

- ¿El 30% de definición del voto en los últimos tres días es elevado?

- Es una cifra bastante elevada si uno se pone a pensar que se van gestando muchos análisis preelectorales con escenarios y resultados previos que cuando nosotros vamos a hacer el estudio boca de urna nos terminan de constatar y de expresar que en realidad la decisión final se termina de tomar viernes, sábado y domingo. Es un porcentaje importante.

- ¿Cómo se denomina que el 60% de los votos se definan en los últimos 15 días?

- Se llama la volatilidad. Sí lo que expresan en las preelectorales nos van expresando cierta tendencia pero hay una volatilidad que en muchos casos nosotros los hemos evaluado con encuestas panel, que eso significa que vas a encuestar a la misma muestra y le preguntás cuál es su comportamiento entre una semana y la otra, y ahí empezás a ver cómo la gente va cambiando cierta decisión. Obviamente que son algunos segmentos en particular pero es alta de un lado y del otro. Eso es la volatilidad que se va dando en todo este desarrollo preelectoral y lo que observamos es que en definitiva esa decisión final se toma de último momento.

- ¿Qué termina definiendo el voto en esos electores volátiles?

- Claramente el voto ideológico y el voto partidario se da en los tres meses previos. Ahí está el voto más arraigado con una construcción ideológica previa. Lo que vos tenés en los últimos días aparece de una evaluación y esto es lo interesante y lo rico: aparece un porcentaje mucho más importante de una evaluación con respecto a las ideas, a las propuestas, a lo que está expresando de algún lugar esa construcción de: me traté de informar, me acerqué al candidato... Pensemos que estamos hablando en términos personalistas porque esa es la realidad. Entonces el elector piensa, me acerqué al candidato, me informé y tomé la decisión. Uno podría decir que la elección a último momento es una decisión con una desafección hacia lo político importante y con desinterés. Pero esto no es así. No es así en su mayoría. Hay un porcentaje muy acotado del 3% que cuando sale de la urna realmente no sabe bien lo que hizo. Este es el porcentaje más duro de aquellas personas que termina agarrado una boleta que le pareció el color más o menos algo que estaba pensando y directamente votó.

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