Se instalaron en cañadones, al pie de barda, en los límites del aeropuerto y hasta debajo de líneas de alta tensión.
Desde la Unidad de Gestión Urbana del municipio se inició el año pasado un proceso de notificación para trasladarlas. El principal argumento es que la Municipalidad nunca legalizará su situación, como sí ocurrió en tantas otras tomas de los últimos años o en el nacimiento de la ciudad. No serán nunca un barrio, como le pasó al Bouquet Roldán, que nació como una toma, o con casos más recientes, principalmente en la zona oeste de la ciudad.
La razón es simple: las tierras no son aptas para vivienda. No se trata del peligro potencial que representa un techo precario, ese que también es una preocupación y que se multiplica en el horizonte cuando se mira más allá de los límites de los barrios legalizados. Este es un riesgo “directo a la salud y a la integridad física de los ocupantes”, según los que han determinado los estudios de impacto ambiental que se vienen realizando en el marco del programa de regularización de tomas que se inició en 2008.
Hay dos ejemplos puntuales sobre situaciones de riesgo: uno es el de las familias del barrio Sapere que, instaladas a la vera del río Neuquén, viven debajo de las líneas de media tensión; y otro es el de la toma del aeropuerto, un asentamiento que surgió en 2009 en una zona considerada de riesgo por las autoridades aeronáuticas (ver aparte).
Tomas
Los primeros años tras la crisis de 2001 marcaron a fuego el desarrollo de la ciudad. Si bien la capital provincial tiene una historia de crecimiento improvisado, principalmente a partir de las decenas de familias que en los '70 y los '80 llegaron por las promesas del petróleo y de una provincia joven, a partir de ese momento se potenció un fenómeno: las tomas de terrenos, por momentos, fueron diarias. A tal punto que tanto a nivel municipal como provincial se crearon dependencias del Estado para lo que actualmente se llama “regularización” y que se resume en dos cuestiones: llevar servicios y legalizar, desde el punto de vista dominial, la posesión de la tierra.
Actualmente se están regularizando 20 tomas de terrenos. En ellos viven, según los registros de la Unidad de Gestión Urbana del municipio, 3.469 familias.
En cinco de esos asentamientos aún no se realizó un estudio de Impacto Ambiental. Otros seis lo tienen, pero todavía no se sancionó la ordenanza. Sin embargo, nueve cuentan con ambos requisitos y avanzan hacia su reconocimiento como parte de uno de los 48 barrios de la ciudad o hacia uno independiente. Se trata de Rincón del Valle, Toma Norte, Pacífica, El Tanque, Argentina, Huertas Pin, La Costa (Valentina), Paimún y Boer y Despo.
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