Sin casco no hay nafta: está la ley pero dicen que nadie la cumple

Desde el año 2008 se le exige a los motociclistas que tengan el casco puesto como requisito para cargar combustibles. Sin embargo, en muchas estaciones de servicio locales señalan que ese es un hábito que aún no se adoptó entre los platenses, algo que en más de una oportunidad desencadena encendidas discusiones para que los playeros hagan caso omiso a lo que exige la ley.
“De cada 10 motociclistas, 5 vienen a cargar sin casco y cuando nosotros les explicamos que no les podemos despachar combustibles, la mayoría se enoja y nos dice de todo”, sostuvo el playero de una estación de barrio Meridiano.

En los centros de expendio de combustible relevados por el diario coinciden en que quienes más usan el casco son los adultos mayores y las mujeres.

Si bien la norma impide a las estaciones despachar a los conductores de motos sin casco reglamentario y debidamente colocado, o que lleven a otra persona en la misma situación, la realidad muestra otra cosa. “Es cierto que en algunas estaciones del Centro es más difícil, pero yo cargo siempre en City Bell y hasta ahora nunca tuve problema”, admitió un motociclista de 29 años que viaja todos los días, sin casco, al centro platense.

Lo cierto es que en las últimas horas el tema derivó en una presentación legislativa por parte de concejales del Frente Amplio Progresista, que solicitaron encarar campañas para “concientizar a la población para que adopte las medidas de seguridad a la hora de circular en moto.

“El uso del casco, limitar la cantidad de personas que circulan en esos vehículos y que los conductores que pretendan cargar combustible sin casco o con escapes libres no puedan hacerlo, son algunas de las iniciativas que servirían para cuidar a la población de los accidentes viales”, indicaron.

CON BOTELLAS

Con todo, los playeros que cumplen con la normativa remarcan que muchas veces son blanco de insultos por parte de los que llegan a las estaciones con la cabeza descubierta y se van con el tanque como estaba. Pero no todos discuten: “Ya hace un tiempo que le encontraron la vuelta: dejan la moto en la esquina y aparecen con una botella. Dicen que es para la máquina de cortar el pasto y la verdad es que en muchos casos uno duda, pero hay que venderles”, admitió un playero de la periferia que ya fue víctima de la maniobra para burlar eventuales controles por el expendio a conductores sin casco.

Comentá la nota