En el barrio 22 de Abril siguen sin luz, agua ni gas. Hay 34 viviendas que permanecen usurpadas.
Hace más de un mes que les entregaron las viviendas –la mayoría con daños importantes– pero todavía no les dieron las llaves a los adjudicatarios.
Esta es la situación de más de 180 familias del 22 de Abril de Viedma. Es el barrio donde en enero pasado fueron usurpadas 222 casas, que luego fueron entregadas por la gran parte de quienes las ocuparon, y donde el 8 de febrero pasado el municipio entregó 170 unidades en guarda legal. En ese momento las restantes continuaban usurpadas. Hoy suman 34 en esas condiciones.
Con el antecedente de las ocupaciones y la necesidad, los adjudicatarios tomaron posesión de las casas apenas les fueron entregadas y en su mayoría en condiciones lamentables: con la mesada de la cocina arrancada al igual que sanitarios y canillas, sin puertas ni ventanas, cielorraso roto. Sin agua, luz ni cloacas.
Dos vecinos deben solucionar hasta un hueco en la pared divisoria porque fue abierto un boquete del tamaño de una puerta que convirtió dos casas en una.
Las primeras medidas del municipio fueron colocar baños químicos –teniendo en cuenta que todos se instalaron en sus viviendas– y entregar las aberturas, que fueron retiradas por la Policía a medida que se desocupaban las casas, para evitar que volvieran a ingresar en forma ilegal. En algunos casos debieron ser cambiadas más de una vez porque no coincidían con los marcos existentes.
Pero han pasado 47 días de las entregas y nada se ha modificado. A tal punto que ni siquiera tienen las llaves de las viviendas. "Las pedimos en el municipio y nos mandan a Obras Públicas de la provincia y así estamos hace más de un mes con unos baños químicos que no son más que un foco de infección", sostuvo una de las adjudicatarias. Durante los primeros días tras la entrega, en la mayoría de las casas quedó una persona de la familia para cuidar esperando una solución rápida. Pero el tiempo transcurrió y los bolsillos no se pueden estirar más "porque preferimos mudarnos en esas condiciones y poder invertir en los arreglos de la vivienda con el dinero que destinábamos al alquiler porque las dos cosas no podemos", agregó.
Esa falta de respuestas sobre quién se hará cargo de los daños de las flamantes viviendas generó que los vecinos se organicen para salir en bloque a protestar al municipio.
La ocupación de la totalidad de las viviendas adjudicadas agudizará los problemas de sanidad de este sector, teniendo en cuenta el riesgo de que colapse el sistema cloacal que aún no está conectado a las redes troncales. "Estamos olvidados por el municipio y atados de pies y manos ante la necesidad de tener nuestra vivienda", enfatizó la vecina.
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