Iniciativa del cultor Luis Barrionuevo, y verdadero museo del arte payadoril, fue la primera que se abrió en la Argentina. Instalada en un pintoresco inmueble del predio de la ex estación de ferrocarril, atesora documentos fotográficos, bibliográficos y testimoniales de gran valor histórico
Idea original del ex jinete y payador Luis Barrionuevo, la Casa se ha convertido en estos años en un verdadero museo histórico y punto de referencia para cultores del género de todo el país, tanto por el simbolismo que implica su existencia como por la riqueza del material que allí se atesora.
La historia
"La Casa del Payador no es de Luis Barrionuevo. Pertenece a todo el pueblo de Tres Arroyos, y en muchos lugares Tres Arroyos es conocido porque tiene un Monumento y una Casa del Payador, homenajes impensados en otras partes del país", aclaró Barrionuevo en diálogo con este diario. "Es por eso que yo brego porque la gente la conozca, la visite, se interiorice, la quiera. Todos los que vienen a verla de otros lugares, gente cultora de este arte, se queda encantada por la cantidad de material que se expone, y por la riqueza histórica del mismo".
La primera Casa del Payador, que en 2006 fuera inaugurada en un sector de la Fundación Campano, fue abierta con material que el propio Barrionuevo atesoró durante años y que durante años recolectó en sus distintos viajes por el país y por el mundo. "La idea de abrir una Casa del Payador -ya que en ese momento no había ninguna en el país- surgió luego de que se inaugurara el Monumento al Payador. Al día siguiente de los festejos, fui a verla a (la entonces senadora provincial) Graciela De Leo y ella de inmediato supuso que le iba con otra locura. Y sí, era otra locura, se me había ocurrido abrir la Casa del Payador con todo el material que tenía", rememoró.
Fue De Leo quien le consiguió ese espacio en la Fundación Campano, y allí la casa funcionó unos años hasta que debió irse. "Cuando Graciela lo tuvo que entregar quedamos en la calle. Embalé todas las cosas de la Casa y así quedaron durante unos dos años, más o menos. Asimismo yo nunca me quedé quieto. Un día fui a hablar con el intendente (Carlos) Sánchez y él mismo me sugirió que había un lugar en la estación que le parecería ideal para que funcionara la Casa".
Y fue así como, tiempo después, la Casa del Payador volvió a abrir sus puertas en el predio de la ex estación del ferrocarril, en un inmueble que parece ideal para ella. "La primera vez que lo vi me encantó, porque es una especie de ranchito, porque remite inmediatamente al gaucho, y porque está en un lugar más que significativo del pueblo", reconoció el payador.
Todo un museo
Además de una importantísima cantidad de fotos de todos los tiempos -que ilustran las paredes del inmueble- en la Casa del Payador se pueden encontrar verdaderos documentos históricos del arte payadoril no sólo de nuestro país sino también de otros lugares del mundo, como Cuba, o España. "Hay fotos históricas, testimonios importantísimos. Aquellos que entienden algo de la historia de la payada se emocionan cuando visitan la casa porque hay material muy antiguo y fotos de los principales payadores de la región y del país, por supuesto ya desaparecidos. Hay documentos fotográficos y escritos de payadores de la talla de Acosta García, Catino Arias, Carlos Molina, José Betinotti, Juan Carlos Bares, Gabino Ezeiza, El Negro Juan José García, o del mismo Gabino Sosa, entre tantos otros", enumeró.
Gabino Ezeiza es ni más ni menos que el "padre" de la payada rioplatense,. Y José Betinotti fue, ni más ni menos, el payador que le dijo a Gardel que se dedicara a cantar tango y no a payar, "porque Gardel quiso ser payador y no pudo". De hecho, la primera guitarra que tuvo el "Zorzal Criollo" fue un regalo de Betinotti. Y hasta Hugo del Carril protagonizó una película sobre su vida.
"Para ir y mirar hay que ir con tiempo, porque es mucho lo que hay. De hecho, cada vez que vienen mis colegas payadores acá, Marta Suint, o José Curvelo, se emocionan, y siempre me dicen que no se me vaya a ocurrir cerrar la Casa del Payador porque sería una pérdida irreparable para la cultura payadoril", agregó.
Otra de las "joyas" de la Casa del Payador local son las décimas de Vicente Espinel, el creador de la forma poética que dio origen a la payada, y los versos de Gabino Ezeiza.
"Espinel escribió pocas décimas, y las que pude conseguir yo las traje de mi viaje a las Islas Canarias, cuando fui a un congreso iberoamericano de payadores. A aquellos que no saben sobre la historia del payador por ahí les parecerá un simple papel, pero para nosotros es una reliquia", manifestó.
"Cultura pura"
Pionera en el país, la Casa del Payador tresarroyense tiene ahora una "hermana" en Río Gallegos, merced a la iniciativa del payador Ovidio Reynoso. Luis Barrionuevo fue especialmente convocado para participar de la inauguración, hace poco más de un año, y la Casa del Payador de Tres Arroyos fue el modelo y referente para la inauguración de ésta, la segunda de la Argentina. Para Barrionuevo, todos estos esfuerzos y estas iniciativas forman parte de un mismo objetivo y de una misma motivación: preservar la cultura de este arte y la figura misma, casi mitológica, del payador. "Siempre digo que cuando se habla del payador hay que sacarse el sombrero, yo siento eso, yo lo respeto al payador, y nunca lo voy a defraudar. Por eso hago lo que hago, con tanto esfuerzo, con tanto sacrificio. De cualquier forma, y aunque se haya armado con material mío, la Casa del Payador es del pueblo de Tres Arroyos, es patrimonio cultural de tres Arroyos. Por eso insisto en que los tresarroyenses tiene que conocerla, cuidarla y quererla", concluyó.



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