Situado en el barrio Guido, es un espacio de contención para niños y adolescentes donde se brinda una amplia gama de talleres y se apuesta al trabajo con la familia de los chicos.
La jornada aquí comienza bien temprano, cuando a las 7.30 Esther abre las puertas para limpiar y dejar todo en orden para el trajín que se viene hasta que caiga la noche. Se trata de un departamento adaptado para funcionar como centro comunitario. Las habitaciones están llenas de dibujos, pinturas y pósters informativos para la escuela. En cada rincón se encuentran detalles que delatan que éste es un espacio en donde trabajan niños y jóvenes. Todo remite a creatividad y conocimiento en acción.
La casa empezó a funcionar en 1996, como centro de promoción familiar, bajo el nombre "Casa del Nehuén"elegido por los propios vecinos que participaron de un concurso. Desde el año pasado pasó a formar parte del programa Espacios Comunitarios de Organización Social –Ecos– que se sumó a los tres restantes que funcionan en los barrios Ceferino ("1016 viviendas"), Lavalle, Artémides Zatti ("IPPV"), y Guido. Estos espacios dependen de la dirección de Niñez y Adolescencia, del ministerio de Desarrollo Social.
La Casa del Nehuén funciona bajo la coordinación de Daniela Martínez y el acompañamiento de Roxana Ojeda en el equipo técnico, al que se suman Belén García como administrativa y Esther Cayutur en servicios generales.
Los operadores –verdaderos referentes de los chicos– son Silvana Quintero, Ezequiel Sequeira, Roberto Torres, Roberto Martínez, Raúl Medina, Cristian Andraca, Noemí Diez, y Mónica Millapi. También prestan servicios los pasantes Rodrigo y Franco Torres. Todos ellos, desde su lugar y su área, aportan su granito de arena día a día para que la casa funcione y sea un lugar adecuado para los chicos que se acercan.
"Trabajamos a partir de estos espacios y en relación con la familia. Siempre hacemos mucho hincapié en eso. Si hay alguna situación que anda dando vueltas, como un obstáculo, la idea es que puedan ser ellos los que busquen o encuentren la solución. Acá pueden encontrar un lugar para charlar, para consultar, incluidas las mamás de los chicos a las que acompañamos también", sostuvo Roxana al aclarar que "no nos convertimos en los padres de los chicos sino que apoyamos el potencial de las familias".
En la Casa del Nehuén trabajan por áreas: la pedagógica con apoyo escolar para nivel primario y secundario; la deportiva con un gimnasio, vóley femenino e infantil, y fútbol adolescente; el área artístico–expresiva que suma talleres de guitarra y percusión, expresión (para niños pequeños), ajedrez, costura, murga (por empezar), y dibujo. También funciona aquí el proyecto "Sonoridad Andina" que capacita en la construcción de instrumentos desde hace años con gran éxito.
Cada espacio es reforzado por un refrigerio. El problema del espacio limitado obliga a buscar estrategias de trabajo en conjunto, como con la Escuela Nº 308 del barrio, que facilita el salón de usos múltiples para actividades deportivas, o el garaje de un vecino del barrio devenido en gimnasio.
Las situaciones cotidianas se resuelven con ingenio, voluntad y hasta con recursos materiales de los propios coordinadores.

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