En mi casa mando yo

En mi casa mando yo
Con la protesta por la posible salida del Poli como epicentro, Peñarol se hizo fuerte y bajó al puntero Regatas Corrientes por 90 a 86, en un partidazo.

En un partido especial, ante el campeón de la temporada pasada y el líder de la actual, con un público “milrayitas” enardecido por la posibilidad concreta que lo hagan salir del Polideportivo “Islas Malvinas” durante diciembre de 2014 a marzo de 2015 para montar una obra de teatro, Peñarol sacó a relucir toda su jerarquía y la “chapa” de candidato y bajó a Regatas de Corrientes por 90 a 86, en un encuentro de alto nivel y clima de play offs. Paolo Quinteros fue el goleador de la noche con 30 puntos, mientras que local repartió el goleo pero tuvo en Adrián Boccia su mejor hombre (20) y un gran partido de Axel Weigand (14 y 9 rebotes). Con esa victoria, los dirigidos por Fernando Rivero suman siete victorias consecutivas.

Dos equipos acostumbrados a tener goleo alto, arrancaron erráticos y mucho tuvo que ver la férrea defensa sobre los jugadores más importantes. Peñarol no dejaba tomar la pelota a Quinteros, mientras que Regatas cortaba el tándem Campazzo- Gutiérrez. Pero son dos conjuntos completos, por eso si no puede uno aparece otro, Mc Hopson y Sánchez lastimaron de afuera para la visita que se puso 6-5 en 3’30”. De a poco el partido se armó, y se volvió el partidazo que todos fueron a ver. Apareció Quinteros con cinco seguidos, y respondió Leo con un doble con falta que puso al frente a Peña por 16-13. El base “milrayitas” tomó protagonismo, empezó a sacar faltas e hizo enojar a los correntinos. El local tenía más juego, pero no anotaba de afuera y Regatas no elaboraba ofensivas pero rompía de afuera con triples (4 en el parcial) o penetraciones de sus perimetrales. Con una gran asistencia de Hopson que aprovechó Bortolín, la visita se fue al primer descanso corto arriba por uno: 23-24.

El comienzo del segundo chico fue todo de Peña. Metió un parcial de 8-0 con dos triples de Weigand, tuvo mucha intensidad en defensa y pudo sacar una buena diferencia de 7 (31-24). Con el ingreso de Javier Martínez, Regatas tuvo más juego, se acomodó mejor, atacó con mayor claridad pasó al frente con un doble y falta de Quinteros (33-34) que obligó al tiempo muerto de Rivero. Después de un arranque muy movido, el juego se equilibró y bajó el goleo, lo que coincidió con la amplia rotación que hicieron ambos entrenadores. La diferencia en el tramo final del cuarto la sacó Nicolás Brussino, el juvenil de Regata que metió una gran penetración y un triple para darle la ventaja de tres (38-41). Una corrida de Gerlero que depositó en bandeja Martina, pero no pudo aprovechar la falta de Weigand, fue lo último de la primera mitad, que se fue con los correntinos arriba por 43 a 41.

Al igual que en el arranque del cuarto anterior, Peñarol salió más despierto, agresivo en defensa y atacando bien, con dos dobles de Leiva bajo las tablas y un triple de Gutiérrez se puso arriba por 48 a 45. Gerlero quiso igualar con una “bomba” que no tocó ni el aro y, en la réplica, Campazzo le “enseñó” cómo se hace y alargó la distancia. Martina descontó con dos libres y el base volvió a lastimar de afuera y tapó el intento de tres de Hopson. Regatas estaba desconcertado (54-47) y Casalánguida pidió tiempo para reacomodar las piezas. Sánchez cayó en la trampa que le puso Leo, se lo llevó por delante y quedó en la cornisa con 4 faltas promediando el parcial. Ibarra le sacó la cuarta a Hopson y el panorama se aclaraba para Peña que, encima, rompió con una “flotadora” de Gutiérrez desde el eje para sacar 8 (59-51). El capitán mostró una gran versión defensiva y siguió sumando, ante el apuro de la visita que no encontraba el hueco para entrar y se veía lejos en el marcador. Si le faltaba algo a Regatas era descontar con un gran triple de Quinteros y, sobre la chicharra, cuando terminaba, la pelota le quedara a Leiva y el pivote clavara una “bomba” que hizo explotar al “poli” y desmotivó a los correntinos que tenían que remontar 11 puntos de diferencia: 72-61.

La ilusión visitante se resumía en lo que pudiera hacer Paolo Quinteros, que no sólo metió cinco puntos, sino que asistió de manera brillante a Bortolín que facturó y, en 1’30”, Regatas metió un parcial de 7-0 que lo volvió a meter en partido (72-68). Un rebote en ataque de Weigand y la posterior conversión parecía reacomodar las cosas, pero Ricky Sánchez regresó y metió un triple que dejó a su equipo a tres. Regatas se mantenía a tiro y el quiebre para Peñarol lo querían dar sus figuras. Campazzo empezó a correr de campo a campo y Gutiérrez metió un triple de frente y recuperó una pelota en su pintura que lo dejó arriba por dos ofensivas (82-78).

Quinteros seguía anotando y llegaron a los últimos dos minutos con Peña arriba por un doble: 85-83. Boccia marcó un doble clave y Weigand agarró un rebote en las alturas, decisivo, recibió la falta y fue a la línea, metió uno y erró otro, pero lo puso arriba por 4: 88-84. Martina erró dos libres que podrían haber significado el final, pero Sánchez capturó el recobre y marcó el doble que volvió a dejar la distancia a dos. Hopson tuvo la chance en el mano a mano con 19”, pero cuando quiso penetrar se patinó, Peñarol recuperó y, en vez de guardarla, atacó con Campazzo, definió Boccia y Casalánguida pidió tiempo muerto para buscar la heroica con 6 segundos en el reloj. La hazaña no llegó, Campazzo se quedó con la última bola de la noche y Peñarol dijo acá estoy yo. Se plantó ante el campeón de la temporada pasada, ante el actual líder y sacó su “chapa”, en su casa. En esa que le quieren “usurpar” y van a hacer todo para evitarlo.

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