La Casa de Leguizamón, una parte de la historia de Salta que se reconstruye

La Casa de Leguizamón, una parte de la historia de Salta que se reconstruye
La apertura de la Casa de Leguizamón como museo deberá esperar, al menos, otro par de años hasta completarse la obra. El financiamiento está contemplado en el programa de desarrollo turístico que se completa con fondos del BID.
La recuperación total y puesta en valor del histórico inmueble está contemplada en el programa de desarrollo turístico para el que la Provincia adquirió un préstamo del BID de 34 millones de dólares. Sin embargo, todavía es difícil prever una fecha de conclusión.

Tras dos años de obras, la primera etapa de la recuperación de la Casa de Leguizamón está prácticamente concluida mientras que la segunda aguarda el reparto del préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para programar su puesta en ejecución, prevista para el primer semestre de 2013.

Según se desprende del documento del organismo titulado “Programa de desarrollo turístico sustentable de la Provincia de Salta”, el monto total que se le destinaría es de 1.200.000 dólares y el trabajo llevaría un mínimo estimado de otros dos años hasta que finalmente pueda convertirse en un museo abierto al público.

Lo que se prevé para los primeros 18 meses de obras es principalmente la reconstrucción de los espacios que rodean el segundo patio del inmueble, su reforzamiento con geomalla y la restauración integral. A ello le seguiría la realización del guión museográfico, creación, diseño y realización de exhibidores escénicos-audiovisuales y luego el plan de gestión.

Recuperación total

Así entonces, el préstamo del BID despejó dudas respecto de la continuidad de la recuperación total del inmueble, obra a cargo de la Dirección General de Patrimonio Cultural. Dicha dependencia es dirigida por Diego Ashur Mas, quien confirmó que ya es un hecho la inclusión de los trabajos en el inmueble de Caseros y La Florida en el plan de desarrollo turístico que abarca también obras para el Museo Martín Miguel de Gemes, un Centro de Interpretación de las Yungas y uno de Los Andes, entre otras actividades.

Mientras tanto, en la histórica Casa de Leguizamón se ultiman detalles relacionados a la iluminación y a la fachada exterior.

Cabe explicar que, además de una serie de trabajos puntuales, se hizo en la casa un reforzamiento de los cimientos, se reemplazaron las maderas -sólo las que no estaban en condiciones-, se cuidaron y reforzaron los techos de tejas, se mandaron a restaurar los muebles originales que tenía cuando funcionaba como vivienda, se pusieron ventilaciones para los sobrecimientos y se hicieron los conductos necesarios para las instalaciones eléctricas, entre otros detalles.

La segunda etapa, a diferencia de la primera, consistirá no en una restauración sino directamente en una reconstrucción de las habitaciones del patio interior, la conexión con el Museo Casa Arias Rengel y la instalación de servicios.

La histórica casa cuenta con mobiliario original de la época, gran parte del cual ya ha sido restaurado y otra parte continúa siéndolo en la Dirección General de Patrimonio Cultural.

En definitiva, la conclusión oficial de la primera etapa se dará con el ensanchamiento y adoquinado de la vereda en toda la cuadra de Caseros al 700 (entre 20 de Febrero y Balcarce). Dicha ampliación está a cargo de la Secretaría de Obras Públicas y se estima que demorará unos noventa días a partir del 7 de enero.

A la espera de la segunda fase

Ya desde hace más de cuarenta años que la Casa de Leguizamón fue declarada museo nacional, pero no fue hasta 2007 que finalmente la Nación la expropia para entregarla a la provincia en 2008. Para ese entonces la estructura edilicia estaba en riesgo y entre diferentes vaivenes las obras de recuperación tardaron casi tres años en comenzar, al punto de que casi se vuelve a entregar la casa a la Nación.

Esto no sucedió y en enero de 2011 largaron las obras bajo la órbita del Ministerio de Cultura y Turismo. Así entonces, primero se hizo lo que más prisa ameritaba y que es lo que actualmente ya está a punto. Falta ahora seguir con la segunda etapa para que la Casa de Leguizamón pueda volver a abrir las puertas a los salteños y esta vez como un verdadero museo.

Todo ello es lo que está contemplado para ser realizado con el dinero que se destinará al Programa de Desarrollo de Turismo Sostenible para el cual el BID aportará alrededor de 34 millones de dólares.

Sin embargo, lo que todavía es imposible prever con exactitud es cuándo finalmente los salteños podrán disfrutar de este histórico inmueble convertido en museo referencia.

Desde 1808

La Casa de Leguizamón data de alrededor del año 1808 y es una importante muestra de la arquitectura doméstica del período poscolonial en nuestra ciudad capital. Se encuentra en una emblemática esquina, la de las calles Caseros y La Florida, en un contexto urbano histórico de gran importancia ya que es contigua a las casas de Arias Rengel y a la de Moldes, actual Secretaría de Turismo de la Municipalidad, de ahí que su potencial como museo se intensifica.

Lo que se hizo en la primera etapa de reconstrucción

En cuanto a lo que se trabajó en los últimos dos años, El Tribuno recorrió y conoció los detalles de la obra de la mano de la arquitecta Elena Martínez, a cargo de la Dirección de Preservación del Patrimonio Arquitectónico y Urbano de Salta (Dipaus).

Como describió la profesional, la primera etapa consistió en la reparación, consolidación y reforzamiento estructural de la Casa de Leguizamón -cuya construcción data de alrededor del año 1808- , inmueble que corría ya peligro de desmoronamiento tras las intervenciones sufridas y el uso comercial que se le dio durante años.

Lo característico de este trabajo y la razón en parte también de las demoras para su conclusión, fue la implantación de una técnica novedosa en nuestro país en lo que refiere al trabajo con adobe y que se aplicó en las salas y habitaciones que dan al exterior.

Dicha técnica es muy impartida en el Perú y se aplicaba perfectamente a la Casa de Leguizamón cuyas dos plantas fueron construidas con este material, distinto a lo que se observa en otras viviendas de la época que todavía perduran y que sólo lo aplicaban en el piso superior.

Precisamente, la aplicación o no de este sistema de recuperación fue motivo de una controversia que demoró aún más la puesta en marcha de las obras. El debate estaba en la necesidad o no de respetar la tecnología original de construcción. O lo que es lo mismo, si enfocarse en conseguir lograr solo la fachada -siempre con las precauciones de territorio sísmico- o ir más allá.

El conflicto se dio básicamente entre las Secretarías de Obras Públicas y de Cultura, ya que la primera sostenía que no correspondía el uso de adobe sino que era necesario un proyecto en el que se utilizase hormigón. Para resolver la situación tuvo que intervenir la Comisión Nacional de Museos debido a que la vivienda de la esquina de la calle Caseros y la peatonal Florida fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1979.

Finalmente, ganó la postura que sostenía la Dipaus, dependiente de la Dirección General de Patrimonio Cultural y recién entonces fue que el Ministerio de Cultura y Turismo anunció que se destinarían casi dos millones de pesos para la obra.

Para el trabajo se contó entonces con el asesoramiento de ingenieros de la Pontificia Universidad Católica del Perú, que impartieron y siguieron la aplicación de las mallas de polipropileno que complementan la fábrica original de adobe. Estas geomallas envuelven los muros y se conectan con cordones de nylon que refuerzan la estructura existente y la vuelven más sismorresistente.

Para ello, como contó la arquitecta Martínez, se dio formación a los obreros encargados de la ejecución de la obra, tanto para que aprendan la técnica como para concientizar sobre la importancia que significa trabajar en patrimonio.

En el caso de muros que tuvieron que volver a levantarse lo que se hizo fue insertar una estructura de madera con puntos reforzados y lo mismo se hará cuando se reconstruyan las habitaciones contempladas para la segunda etapa.

Ayuda del Perú

La primera etapa se destacó por utilizar un método novedoso para la recuperación de construcciones hechas de adobe. Para ello se contó con la colaboración de especialistas de la Universidad Católica del Perú, país donde más se aplica esta tecnología.

El frente

El frente deberá esperar a las obras de ensanchamiento de la vereda de Caseros para ser descubierto y dar por finalizada oficialmente la primera etapa de recuperación de la Casa de Leguizamón. Este trabajo llevará tres meses y comenzará el 7 de enero, a cargo de la Secretaría de Obras Públicas.

El valor de la 2ª etapa

El monto estimado de lo que demandará la segunda etapa de recuperación y puesta en valor de la Casa de Leguizamón es de 1.200.000 dólares, presupuesto incluido en el Programa de Desarrollo Turístico Sustentable de la Provincia con fondos del BID.

Mobiliario recuperado

Una vez abierto al público, en el museo se expondrá el mobiliario original, parte del cual ya fue recuperado. A su vez, el plan a largo plazo incluye la conexión del inmueble con el Museo Casa Arias Rengel y con la Casa de

Moldes.

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