Dos policías recorrieron el palacete de Rivadavia y Sarmiento, y afortunadamente no hallaron ninguna irregularidad. Pero lo concreto fue que anónimos habían dejado abierta la puerta de par en par. Una invitación al robo o al destrozo.
Carlos Antonio Fabre pasó por el lugar pasadas las 18, cuando observó que el precario cierre que recientemente exhibía la Casa de la Cultura, yacía en el piso. Según le explicó el secretario de Cultura, Héctor Bandera, quien se presentó luego de que personal policial diera aviso, una empresa contratista que está haciendo reparaciones en el edificio, había roto la cerradura de la gigantesca puerta. Y desde entonces, venían atando las dos hojas de la puerta (literalmente) con alambre y una madera atravesada. Fabre había ya visto ese precario cierre, y por eso le llamó poderosamente la atención que el alambre estuviera tirado en el piso, y la madera quebrada
El vecino se tomó la molestia de dirigirse hasta la Comisaría Primera, y dar aviso de un posible ilícito, por lo que regresó con dos uniformados para hacer una revista dentro del palacete. Mientras que esperaban la llegada de Bandera al lugar, hicieron una recorrida, y no hallaron a ningún intruso dentro, y a primera vista, parecía no haber ningún faltante de objeto alguno. Los mismos dieron aviso a Daniel Guevara.
Comentá la nota