Uno promete ser más ofensivo; el otro, el Tolo, no le cree y dice: "Vamos a hablar cuando termine".
Se juega. Lo que se hace es moverse con un efecto tribunero de ambos lados. En Racing se arma un planteo diferente ante esa necesidad de ganar. "Ojo que antes Racing perdía, eh, no hay que olvidarse de eso. Ahora empata, está bien, no gana, pero no pierde", repite su técnico. ¿Cuál es la razón que encuentra? "No sé, yo les pido a los jugadores que salgan a ganar, pero se van metiendo atrás, como que tienen el miedo a perder". No en vano, en el ensayo se apunta a jugar con tres defensores, cuatro volantes, un enganche y dos puntas en lo que puede ser un estreno de sistema para este Apertura.
Se juega. Pese a esa intención que, al menos en esas puertas cerradas, se dio rodaje, Gallego desconfía del cambio. Incluso, apuesta fuerte con una definición: "¿Línea de tres? Serán cinco entonces, más defensivo todavía". Un contragolpe ofensivo del Tolo como para empardar el análisis de Caruso: "Independiente mejoró mucho, pero ojo que contra Estudiantes hacían cola para matarlos, no creamos que jugamos contra el Bayern Munich..."
Se juega. Desde las palabras sueltas, en la previa, tal vez como para insinuar un partido para el disfrute del público. ¿De juego? Nadie tiene mucho para decir, con dos equipos que flotan en la tabla y todavía no desnudan argumentos sostenidos para la ilusión. El clásico de Avellaneda marca, evidentemente, una parada en la que el destino puede cambiar para un lado o para el otro. Lo sabe Gallego, lo tiene claro Caruso. La chicana anticipa el color, el juego es lo que está en lista de espera.

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