Carta Abierta de Néstor Bosetti a la Comunidad de La Rioja

Carta Abierta de Néstor Bosetti a la Comunidad de La Rioja
La libertad de opinión debe ser defendida como uno de los grandes logros del mundo moderno. Como diría la escritora inglesa Evelyn Beatrice Hall (1868–1919), en una frase erróneamente atribuida a Voltaire: “Estoy en desacuerdo con tus ideas, pero defiendo tu sagrado derecho a expresarlas”.
En los últimos meses, el empresario de medios Enrique Carin Lanzilotto ha publicado diferentes artículos donde me adjudica una larga serie de falsedades. Como figura pública y en nombre de la libertad de expresión he dejado pasar muchas de ellas.

Sin embargo, la continuidad en el tiempo de estas publicaciones falaces y erróneas que dañan mi honra personal, a sabiendas de Lanzilotto de la falsa información vertida a la comunidad, me han llevado a poner un alto legal a la situación.

Como hombre que he sido formado en los medios de comunicación, y en mi actual mandato constitucional como Diputado de la Provincia, en licencia mientras ejerzo el cargo de Ministro de Infraestructura, he aplaudido y valorado la sanción en el año 2009 de la ley 26551 que reformó el Código Penal en materia de delitos contra el honor.

No creo que un periodista deba ir preso por difamar e injuriar, pero es responsable ante la comunidad y la ley por la información vertida.

Por eso aplaudí esa reforma y lo seguiré haciendo en la clara conciencia de que la libertad de expresión es la base fundamental del fortalecimiento de la Democracia. Pero como bien señala la Corte Suprema de la Nación en su basta jurisprudencia en el tema: una cosa es defender la libre expresión y otra es justificar la comisión de un delito.

En este marco, y ante la publicación de Enrique Lanzilotto, con fecha 2 de diciembre de 2012, donde me adjudica participación en la empresa constructora Bosetti S.A. le he enviado Carta Documento para que se retracte de tal afirmación ya que ha actuado a sabiendas de que no guardo ninguna relación legal con dicha empresa.

Incluso, precisé que puede consultar a las fuentes allegadas a su persona, que tiene en la Subsecretaria de Trabajo para comprobar que no guardo ninguna relación con la mencionada empresa.

Sin embargo, con el correr de las horas y los días, el empresario mediático ha decidido mantenerse en sus afirmaciones, por lo cual he decidido dar inicio a las acciones legales correspondientes en el fuero penal y civil.

Más allá de esta decisión, quiero informar a la comunidad, que ante el encono personal de este empresario de medios contra mi persona, y a partir del momento de la publicación de esta misiva, invitó formalmente al señor Enrique Lanzilotto para que públicamente, cara a cara y con documentos en mano, declaremos el origen de los fondos que constituyen el patrimonio personal de cada uno de nosotros.

Si no tiene nada que ocultar y actúa con transparencia en su vida, Lanzilotto no tiene nada que temer. Yo no he sido un ñoqui, y cada ladrillo que tengo lo he conseguido mediante el trabajo y el esfuerzo cotidiano, continuando con el ejemplo laborioso y emprendedor de mi familia. Personalmente, puedo acreditar el origen de cada peso que tengo.

También puedo acreditar que en todas las actividades empresariales que desarrollé y desarrollo he sido transparente y honesto. Incluso durante mi paso por Radio Fénix, todo el personal de la emisora estaba en blanco. Algo que no sé si podrá comprobar el señor Lanzilotto respecto a la empresa de comunicación que encabeza.

Sin más, y a la espera de una aceptación favorable a mi invitación de parte del señor Lanzilotto. Me despido con la esperanza de que este accionar pueda revitalizar el debate sobre la Responsabilidad Social que tienen las empresas de Comunicación y el preciado lugar que debe tener el periodismo en la construcción de la democracia.

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