De los 41 ejemplares adquiridos hace 20 años, ahora quedan 33 en mal estado y distribuidos en diferentes espacios. * La comuna apunta a crear un pabellón para su exposición y mantenimiento, pero deben buscar los recursos.
Luego de barajarse varias alternativas --que incluyeron la ex usina General San Martín de Ingeniero White, los galpones de Fitz Roy y Santa Fe, o el ex Hotel de Inmigrantes de Saavedra e Ingeniero Luiggi-- finalmente desde el Instituto Cultural se planteó la idea de levantar un edificio diseñado específicamente para su exposición, el cual se emplazará en dependencias del Parque de la Ciudad, en calle Castelli al 3700.
"Nuestra propuesta es crear un pabellón que además de permitirnos presentar las piezas se pueda destinar a realizar tareas de arreglo de los carros", explicó ayer a "La Nueva Provincia" el titular del Instituto Cultural, Sergio Raimondi.
El inconveniente para concretar esta obra es de tipo económico, ya que el edificio, diseñado por el departamento de Obras Particulares del municipio, exige una inversión estimada de un millón de pesos.
"Es un valor elevado para el presupuesto que maneja el Instituto, por lo cual estamos gestionando para ver de dónde obtener los fondos necesarios", dijo Raimondi.
Actualmente, los carruajes se hallan diseminados en distintas dependencias, por caso algunos galpones del Parque de la Ciudad, en el ex Hotel de Inmigrantes, en el museo FerroWhite y en el Centro Comunitario San Roque.
"Si bien tenemos que reunir toda la colección, hicimos un relevamiento de la misma y tenemos una certeza de dónde se encuentra y el estado de cada unidad. Eso ha sido un avance importante porque evita que la misma se siguiera perdiendo", agregó.
El origen. De los 41 carruajes adquiridos en 1993 al escribano Eurípides Rivarola, radicado en el partido de Morón, quedan 33, muchos de ellos en muy mal estado o desarticulados.
La colección incluye volantas, jardineras, breaks, carros, charrets y sulkys, algunas de esas piezas con una fuerte impronta histórica, por caso la de haber sido utilizadas en la construcción de la Línea A de subterráneos porteños --la primera de Sudamérica--, otra que fue utilizada por la madre de Carlos Gardel e incluso un par premiadas en los prestigiosos corsos porteños de principios del siglo XX.
En 2002, la colección --o lo que queda de ella-- fue declarada patrimonio cultural de la provincia de Buenos Aires.
La rueda de Bidondo
Días atrás, quien fuera delegado municipal de la zona Norte, Eduardo Bidondo, fue víctima de un robo en su domicilio particular, lo cual permitió que su casa quedara expuesta en varios medios de comunicación. Llamó la atención a algunos vecinos --que se pusieron en contacto con este diario-- que en el patio delantero del inmueble hubiese una rueda de un antiguo carruaje, colocada a modo de decoración, al que algunos se animaron a identificar como perteneciente a la colección de Rivarola. Bidondo tomó a su cargo, en 2009, la tarea de reunir los mencionados carros, los cuales por entonces estaban repartidos en decenas de lugares e incluso en pueblos de la región.
El Parque de la
Ciudad, con varios frentes abiertos
Adquirido por el municipio en 1993, el Parque de la Ciudad dispone de una singular propuesta que hace tiempo ha dejado de funcionar.
Se trata de un grupo de pequeñas cajas donde originalmente se podía escuchar, presionando un botón, el canto de determinadas aves, de modo de poder identificarlas dentro del variado concierto que proponen las 15 hectáreas del paseo.
Hace tiempo que la misma ya no está disponible, más por el maltrato recibido que por fallas mecánicas.
"Al ser un sistema a pulsación y de acceso libre, se lo comenzó a manipular de manera excesiva y mala. Se apretaba el botón más por jugar que por escuchar el canto de las aves", señaló a este diario Liliana Descanio, directora del Museo de Ciencias que funciona en el lugar.
Descanio refirió que si bien realizó varias consultas sobre la posibilidad de poner en funcionamiento el sistema --al que calificó de "muy interesante" desde lo educativo-- reconoció que no ha tenido una respuesta o sugerencia adecuada.
"Tenemos en claro que la tecnología original es imposible de reparar o reinstalar. Pero tampoco nos han hecho llegar propuestas alternativas", refirió.
Por último se manifestó escéptica sobre la posible recuperación de ese y otros atractivos del lugar.
"La realidad es que existe un vandalismo muy fuerte. Hemos construido un horno de barro para hacer trabajos en cerámica y lo destruyeron en dos semanas. Colocamos macetones para adornar el aljibe y no duraron ni 24 horas", resumió.
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