El titular del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales de Caleta Olivia (SOEMCO), Julián Carrizo, ofreció ayer una conferencia de prensa en la que negó terminantemente las acusaciones de abuso sexual en su contra, radicadas el viernes por una afiliada. Al mismo tiempo, repudió el escrache que el lunes realizó un grupo de manifestantes frente a la sede gremial.
Caleta Olivia (agencia)
El dirigente que estuvo acompañado por otros integrantes de comisión directiva y algunos afiliados, atribuyó el escándalo a una “movida gremial y política para perjudicarme”.
Cabe señalar que sobre Julián Carrizo pesa una denuncia por “abuso deshonesto” que presentó una afiliada que dijo haber sido acosada con violencia por el dirigente, cuando ésta concurrió a su despacho para pedirle una ayuda económica.
Tal como Diario Patagónico informó ayer, la mujer radicó la denuncia en dependencias de la Seccional Segunda y la causa que ya obra en un Juzgado de Instrucción se remite a un supuesto hecho acontecido a fines de la semana anterior cuando la presunta víctima afirmó haber sido golpeada y forcejeada por el dirigente para mantener relaciones sexuales.
En tanto, el escrache que tuvo lugar el lunes fue encabezado por el esposo de la mujer, Juan Carabajal, quien relató los hechos ante los medios de prensa y ratificó en todos sus términos los dichos de su esposa que, además, estaría embarazada de tres meses.
LE HABRIA PEDIDO 3.400 PESOS
“Que se asesore bien qué clase de mujer tiene y después que hable”, dijo ayer el gremialista acusando a Carabajal durante la conferencia.
El propio Carrizo también dio el nombre de la demandante, Ana Mendoza, de quien dijo que “es una mujer que trabajó mucho tiempo acá en el gremio y me acompañó a muchos viajes, hasta que se metió con su pareja y ya no vino más”, dijo.
Cabe señalar que, semanas atrás, Mendoza había sufrido el incendio de su vivienda y por ello decidió acudir al gremio para pedir ayuda económica para afrontar los gastos de algunas camas y colchones.
“Ella vino el jueves y me pidió una ayuda de 3.400 pesos y yo le dije que no se podía, pero que la íbamos a ayudar, que armara un presupuesto y me lo entregara. Esa fue toda la charla; se fue y nos despedimos lo más bien con un beso, pero en la denuncia dice que yo la tiré contra el escritorio y que después contra la pared la quise obligar a que me de un beso”, relató indignado el dirigente.
No fue hasta el viernes que Carrizo recibió el llamado telefónico del esposo de Mendoza preguntándole qué le había hecho a su mujer y acusándolo de abusador.
“Ese es un patotero, porqué no viene y me acusa de frente; él tiene familia pero yo también, imagínense qué pasa en mi casa ahora porque esto no termina hoy y ¿quién se va a hacer cargo?”, se preguntó visiblemente ofuscado.
Consultado respecto a qué atribuía la acusación, el secretario general de los municipales adjudicó lo ocurrido a un plan orquestado en su contra desde algún ámbito gremial y político, atento a que este año se renuevan los cargos de la comisión directiva que preside desde hace 15 años.
Lo cierto es que la comisión, a pleno sentada ayer en la mesa junto a Carrizo, ratificó la decisión de expulsar del sindicato a la presunta víctima de abuso, algo que formalmente se resolverá en la próxima asamblea ordinaria.
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