Carlos Benítez: "La corrupción que hay en los Tribunales de Junín es tremenda"

En poco tiempo, Carlos Benítez pasó de denunciado a denunciante. A los 42 años, mientras era empleado municipal, fue acusado de una presunta malversación de fondos que, según él, nunca se probó.
En la búsqueda de pruebas para demostrar su inocencia, este hombre que hoy tiene 70 años, descubrió irregularidades en la administración del entonces intendente de Junín, Abel Paulino Miguel, el gobernante que condujo los destinos de la ciudad durante dos décadas. A partir de ese momento inició un derrotero judicial de más de 25 años hasta que consiguió sentar en el banquillo de los acusados a uno de los hombres que ostentó el mayor poderío político de los últimos tiempos.

Luego del falló que absolvió de todos los cargo al ex mandatario comunal, Benítez adelantó en una entrevista con La Verdad que apelará en las instancias que sea necesario hasta demostrar la culpabilidad de Miguel. Y aseguró no tener miedo: "Yo tengo las pruebas y con la verdad voy a cualquier lado", sentenció.

- ¿Por qué cree que para el Tribunal las pruebas no fueron suficientes?

- Por los favores recibidos en su momento. Y los favores hay que pagarlos.

- ¿Usted lo quería ver preso a Abel Miguel?

- No. Incluso mi abogado lo dijo en el alegato, que no le interesaba la pena de prisión, aunque la pedía. Lo que más interesaba era el juicio ante la sociedad, más allá del resultado.

- ¿Está conforme con el juicio?

- No estoy conforme con el resultado.

- ¿No se conforma con haber llevado a juicio a Abel Miguel?

- Haber llevado a un político, ex intendente, después de haber luchado contra todo un aparato político, económico, judicial y policial…, que le parece.

- Usted le dedicó casi una vida a esto…

- Totalmente. Tocaron mi moral. A mí me echaron y después nadie me dio trabajo. Caminaba por todos lados y hasta hice de chofer de taxi.

- ¿Cuántos años tenía cuando lo echaron de la Municipalidad?

- En 1985 tenía 42 años. Estuve sin trabajo, con apenas unas suplencias como profesor de Música en el Colegio Nacional, y me arruinaron la banda de jazz de quince músicos que tenía, porque anímicamente quedé muy mal. Hice de chofer de taxi, lo único que pude hacer porque nadie me daba trabajo. Claro, yo le había robado al Intendente… Fue tremendo.

- ¿El lo acusó de defraudación?

- Me dejó cesante. Pero no me denunció a la Justicia. No me aplicó la ordenanza general 207, no aplicó el artículo 73 del Código Penal, porque el delito supuestamente era malversación de caudales públicos. En marzo de 1985 apareció una denuncia en el diario de que se había descubierto una malversación en el Balneario. Yo lo llamé enseguida, pero me dijo que no tenía que ver porque había pasado a manos de la asesora legal. La llamo y me explicó que era por depositar dinero fuera de término. Agarré las carpetas y hablé con ella, y los depósitos por los que me habían denunciado habían sido depositados con treinta días de anticipación. Esto era las recaudaciones. Al otro día que le presenté los papeles y me mandaron a decir que me tenía que ir.

- ¿Usted fue amigo de Abel Miguel en algún momento?

- No, porque cuando él ingresó como Intendente yo ya venía. La relación era buena, pero entraron para robar. La Provincia en ese momento envía subsidios por un millón de pesos argentinos y entran a la Municipalidad el 31 de enero de 1984, a 42 días de haber asumido. Esos fondos desaparecieron y aparecen depositados el último día hábil en el Banco Provincia en la cuenta 20113 de Recursos Afectados, para demostrar que estaba el dinero. Una vez que se hace el balance, el 14 de enero de 1985, desapareció la plata. Esto está comprobado, la sentencia del Tribunal de Cuentas, todo… Pero no pasó nada, lo cerraron. Recién en el 2001 se emitió sentencia, pero después se cerró. También tengo la copia legalizada del expediente donde está el informe del Instituto de la Vivienda, que fue encargado de hacer el barrio Soberanía Nacional que está en Arias y La Plata. Pero no hay cimientos, hay una capa de cemento ahí nomás. El informe del Tribunal de Cuentas dice que el relleno estuvo constituido por raíces, troncos y desperdicios. Esta es otra causa, pero ahí desapareció el dictamen.

¿Usted lo votó a Miguel?

- No. Pero me vine a enterar 26 años después que era afiliado radical. Porque me fue a buscar la gente de Meoni para que fuera a votar, así que ahí me enteré y presenté la renuncia.

¿Ahora de qué vive?

- Fui reincorporado al municipio. Estoy con el cargo de coordinador en la parte cementerios. El decreto del Intendente para reincorporarme fue en el 2006, 21 años después, y me reconocieron todos esos años.

- ¿Qué cree que piensa Miguel de usted?

- Abel Miguel me dio una carta de recomendación y reconoció ante mi hijo que yo no había cometido ningún delito. Yo le dije que me dejara cesante, no iba a firmar la renuncia, porque quería salir por la puerta grande. Me dijo que para mi tranquilidad llamaría a La Plata para conseguir un puesto, pero yo me negué porque no era ningún delincuente para irme de mi ciudad. Por esto me dio la carta de recomendación, con la que decidí iniciar un juicio. Pero me robaron expedientes.

- ¿Por qué fue el primer juicio que le inició?

- Por incumplimiento de los deberes de funcionario público, por haberme dejado cesante y no haberme denunciado a la Justicia por lo del Balneario. Luego se fue sumando todo, fueron apareciendo más datos y pruebas, más documentación.

- ¿Por qué lo hizo, por bronca, rencor; fue por usted o por Abel Miguel?

- Porque me tocó mi moral, porque nacido y criado en esta ciudad yo fui "el chorro que le robó a Abel Miguel", que era un dios en Junín.

- ¿Tiene miedo?

- Abel Miguel dijo que me iba a iniciar una causa por daños y perjuicios morales. La estoy esperando con los brazos abiertos, porque yo tengo las pruebas, no le tengo miedo. Ya tengo 70 años y con la verdad voy a cualquier lado.

- ¿Qué pasa si el fallo de Casación no le es favorable?

- Voy a la Suprema Corte. Incluso hicimos la reserva del recurso federal. Voy a seguir, hasta las últimas consecuencias.

- ¿Qué serían las últimas consecuencias?

- No sé… preso no voy a ir. Alguien tendrá que pagar todo esto, o los jueces con un jury, que está previsto, pero estamos esperando Casación.

- ¿Si Casación revoca el fallo, usted les inicia un jury a los jueces del Tribunal de Junín?

- Directamente.

- El proceso, la investigación, resultaron larguísimos. ¿Qué lo llevó a aguantar y a profundizar hasta llegar al juicio?

- Quería demostrarles a los casi cien mil habitantes de Junín a quién estaban votando.

- ¿Usted considera que ya limpió su buen nombre y honor o todavía no?

- Consideré que estaba salvado mi nombre con el decreto de reincorporación del intendente Meoni. Seguí con el juicio porque consideré que debía salir a la luz todo.

- ¿Piensa que en algún momento llegará una condena?

- Sigo creyendo en la Justicia. Acá en Junín ya terminó todo. No tengo una buena opinión de los jueces.

- ¿Del doctor Colimedaglia qué opinión tiene?

Un excelentísimo profesional, que realmente se la jugó y la está pagando caro. Él sacó el más alto promedio para cubrir la vacante que dejó Luchelli en la Cámara, pero resulta que entró otro como juez en su lugar.

Además, Colimedaglia se presentó después para cubrir el cargo de fiscal general por jubilación de Lago, pero vino uno de Mercedes.

- ¿Usted cree que la Justicia fue manejada políticamente?

- Lamentablemente sí. No en vano, el doctor Athos Aguiar, cuando fue presidente del Colegio de Abogados, dijo públicamente que la corrupción más grande de la provincia de Buenos Aires estaba en los tribunales de Junín. Y salió en este diario eso. La corrupción que hay en los Tribunales de Junín es tremenda. Hay honrosas excepciones que la están pagando caro.

Esto lo digo por el juicio y quienes estuvieron involucrados. Al que le quepa el sayo que se lo ponga. Hubo una gran connivencia con Abel Miguel.

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