La homilía que Monseñor Mario Cargniello, efectuó ayer pidió que los dirigentes “cumplan con la palabra dada, sean honestos, no roben, que haya una solidaridad sincera”.
El arzobispo de Salta encabezó la Entronización de las imágenes del Señor y la Vírgen del Milagro y pidió en su homilía, un tiempo nuevo, donde haya honestidad, trasparencia, que no se robe, que se cumpla la palabra, que no se mienta, “Salta debe ser pionera en ese sentido, comenzemos nosotros brindando ese tiempo nuevo”, agregó.
Lo hizo en el marco de la homilía que efectuó en la Misa ofrecida para celebrar el inicio del Tiempo del Milagro.
La ceremonia de entronización se inció con la imágen de la Vírgen del Milagro, continuando luego con la del Señor del Milagro.
En ambos casos se escucharon los respectivos himnos y se rezó el Santo Rosario.
Posteriormente inició el oficio de la misa, en cuya homilía, Cargnello, recordó la imágen de la llegada de los fieles para participar de la ceremonia, que da inicio al Tiempo del Milagro.
“Todos caminando, todos ansiosos, por llegar a nuestro tiempo de vivir con mayor intensidad este vínculo de fidelidad entre el amor de ellos(Vírgen y Señor del Milagro) y nostros”
Tambien recordó el camino que muchos peregrinos inician en breve para llegar al 15 de setiembre.
Habló de la fidelidad que adquiere en cada año una renovada presencia “ es siempre el mismo amor, con los mismos gestos, sin embargo es nuevo, es distinto cada año”, dijo.
Tuvo su espacio para los jóvenes diciendo que “Jesús nos quiere vivos enteros capaces de lo mejor; no importa la edad o sexo, acéptalo que Dios ingresará en tu vida”.
Ante una sociedad que deja tirados a los jóvenes sin sentido, fracasados y muchos muertos, ” Jesús nos quiere vivos”.
Habló de la humildad y de una presencia fresca
de una invitación a la coherencia, “ no desde la prepotencia viene a pedirnos el corazón para acompañarnos por el camino que debemos hacer. Somos hijos no esclavos”.
Así también destacó que en medio del mundo debemos ser pueblo, con la semilla de una humanidad nueva que quiere ser entera.
Finalmente recordó el terremoto del 10 de febrero del año 2010, cuando la feligresía se volcó ese sábado a las 13, a buscar la protección de sus santos patronos.“Ese simbronazo, fue algo muy fuerte, recuerdo que los géologos, salteños eran consultados por sus pares de Bélgica, porque suponían que en Salta debía haber mucho daño, sin embargo sentimos que estabámos protegidos y entedíamos que ese simbronazo era una invitación a superar el miedo”, así finalizó la homilía el prelado salteño.
A partir de ahora se inicia la visita de los colegios y escuelas.
Comentá la nota