Ayer por la tarde, en una entrevista concedida al diario LA VERDAD, fue el propio Intendente quien confirmó que la vivienda donde aparecieron los 230 kilos de marihuana compactada en “ladrillos”, es propiedad de un primo suyo.El origen de esta intrincada historia hay que buscarlo en mayo de 2010, cuando un hombre de aproximadamente cuarenta años llegó a Junín y empezó a recorrer inmobiliarias con el objetivo de alquilar una propiedad.
Dos familias que
pasaron desapercibidas
Quienes se instalan en la casa (una pareja con dos hijos) en el mes junio, permanecen ahí hasta noviembre cuando, aduciendo no soportar las altas temperaturas, se dirigen a una quinta en la ciudad de San Nicolás, aunque continúan pagando el alquiler, y llaman a la persona que les consiguió la vivienda para informarle que un amigo suyo se iba a instalar en la misma un tiempo. El amigo es un tal Charly, que llega con su mujer y sus cuatro hijos desde Rosario. Lo demás (el hallazgo de la droga) es historia conocida.
Si bien a Charly se lo considera prófugo, no hay certezas acerca de esta condición, y los investigadores rastrean las identidades de los NN fallecidos en los últimos días por la zona y aledaños. Junto a los cuatro chicos, su esposa se encuentra bajo protección policial. Un dato adicional hasta el momento desconocido, es que habría sido la propia mujer quien le señaló al personal policial donde estaba la droga; detalle que pone un manto de duda sobre la “casualidad” del hallazgo, uno de los más importantes en la historia reciente de Junín en cuanto a droga se refiere.
Cargamento
transportado
en tandas
La investigación estableció que la droga habría sido transportada en tandas a la ciudad, y que los últimos cuarenta kilos llegaron un día antes del descubrimiento.
El vehículo utilizado para traer la marihuana, una camioneta alta gama BMW color negro que fue incautada, fue vista durante las semanas anteriores al procedimiento circulando tranquilamente por la zona céntrica al comando de Charly.
Sin embargo, el prófugo no era el dueño del lujoso vehículo, que en realidad estaría a nombre de otra persona y radicada en una provincia del sur argentino.
Para apreciar la capacidad logística de la organización que está siendo investigada, basta decir que la licencia de conducir que portaba Charly, aunque estaba a su nombre, tenía la foto del inquilino original. Como si el asunto fuera poco turbio, uno de los garantes presentados ante la escribanía donde se firmó el contrato de alquiler de la casa de calle Orellanos al 400, tiene un frondoso prontuario con delitos que irían desde el robo hasta el homicidio.
Junín, un depósito
y tres hipótesis
Hasta ahora, la principal sospecha de los investigadores es que la droga que llegó a la ciudad (o al menos parte de ella) tenía otro destino de comercialización, y que Junín iba a funcionar como un depósito de la misma.
El cóctel, explosivo en sí, terminó de ganar capacidad de combustión cuando, como mencionamos al principio, salió a la luz que un pariente cercano de Meoni era el dueño de la casa de la que habla todo el mundo.
Ante esto, surgen tres hipótesis que uno podría plantearse (y que los investigadores tienen en mente); líneas sobre las que aún no hay pruebas, pero que responden a la más pura lógica.
¿Casualidad,
complicidad o
conspiración?
En primer lugar, se trató de una casualidad de esas que ocurren cada tanto. En segundo, la existencia de algún tipo de complicidad en el poder político juninense (y por complicidad no hay que pensar necesariamente en Meoni).
La tercera, una maniobra tendiente a desestabilizar al gobierno local que, por estar ligado a Cobos, podría alcanzar repercusión nacional y convertirse en un escándalo de proporciones. Al hablar con LA VERDAD, el Intendente no descartó ninguna posibilidad, aunque sí aseguró poner las manos en el fuego por su primo, persona a la que considera recta, trabajadora y sobre cuyo comportamiento no tiene ningún tipo de duda.
En cuanto a la conspiración; “jugada” que podría venir desde a fuera o incluso desde su propio entorno, cree no ser demasiado “importante” para movilizar semejantes fuerzas. Claro que nunca se sabe, aclara.
¿Por qué una
casa con el
apellido Meoni?
Por supuesto, las dudas sobrevuelan y crecerán en densidad a los largo de los días. Si se confirma que la organización que está detrás de esto es grande (como se sospecha) y con ramificaciones en distintas partes del país (no son principiantes), la pregunta es: ¿Por qué eligió la casa de alguien con apellido Meoni para instalarse?
Sin duda, es difícil que a un grupo con la capacidad de transportar semejante cantidad de droga se le escape un detalle que podría ser fatal. Alquilar la casa de un familiar del Intendente no parece ser demasiado brillante. O sí, dependiendo de los objetivos.
Quizá crea en eso de que el mejor lugar para esconder algo es a la vista de todos o, responda a intereses cuyo alcance desconocemos. Además, ¿cómo se explica la impunidad con la que se movieron por la ciudad? Sin ir más lejos, la camioneta era demasiado llamativa para desfilar alegremente por las calles juninenses sin despertar, de mínima, inquietud y sorpresa. ¿Casualidad? ¿Amparo político? ¿Conspiración? Lo cierto es que, esta vez, la situación debería ser aclarada, sin caer en esos vacíos que complican a muchas causas.
Pueblos y
comunidades,
los más
vulnerables
Nuestra obligación es mirarnos en el espeluznante espejo de México. En aquél país, la droga se instaló en las grandes ciudades hasta descubrir que los pueblos y comunidades con menos habitantes eran, no sólo vulnerables, sino también ideales para desarrollar sus actividades ya que contaban con paraguas de protección. El resultado a largo plazo es dramático, con zonas liberadas en las que la gente está esclavizada.
Más allá de la espectacularidad de la noticia por el vínculo familiar que lleva al Intendente, ojalá los funcionarios dejen de culparse mutuamente y trabajen en conjunto para la solución de un estado de cosas que compromete a la ciudad y a su población.

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