El ascenso de Olimpo, seguido por miles de personas, que se agolparon a las calles como nunca antes había sucedido. El plantel paseó en un micro descapotable y el recorrido terminó en la sede del club aurinegro, en Sarmiento 52.
Aunque a usted le cueste creerlo, el festejo que ayer realizó Olimpo por el ascenso a Primera división no se puede comparar con ninguna otra celebración deportiva que haya ganado las calles de nuestra ciudad.
En una brillante idea, la dirigencia de Olimpo contrató un micro especial descapotable, que fue ploteado de negro, con dos escudos enormes del club en los laterales y con la leyenda --en letras amarillas-- "Bahía es de Primera".
Esa unidad, patente VQI 236 y modelo 2009, iba a partir con el plantel a las 19 desde el hotel del ACA.
Estaba todo diagramado. Pero ni la dirigencia, ni los dos patrulleros, ni los 12 inspectores de la Guardia Urbana apostados en aquel lugar, pudieron con semejante cantidad de gente, que desde las 17 ya había empezado a invadir la estación de servicio y la playa de estacionamiento del ACA.
Como pudo y a paso de hombre, el micro, sin dirigentes, ni fotógrafos, ni camarógrafos, ni periodistas, avanzó por el camino sesquicentenario.
Tardó 23 minutos en llegar a la rotonda que une Don Bosco con la ruta 35. Centenares de autos y muchísimas motos pretendían ganar terreno y colarse en una caravana que, en ese momento, llegaba casi hasta el acceso de General Daniel Cerri.
De ahí, por Don Bosco hasta avenida Colón. Fue el trayecto donde más se demoró el paso del colectivo. Claro, las esquinas del barrio Noroeste estaban atestadas de gente y todos querían saludar a los jugadores.
Damián Musto, con dos banderas en sus manos, Iván Furios, rodeado de una enorme bandera amarilla y Juan Ignacio Sánchez Sotelo fueron los más exaltados.
Habían pasado dos horas desde la partida del hotel del ACA y el colectivo recién se aprestaba a pasar por avenida Colón y Chiclana. En ese preciso momento, el presidente Alfredo Dagna, con buen tino, decidió modificar el recorrido del "descapotable", que siguió por Alsina, giró a la izquierda en avenida Alem y bajó por 19 de Mayo, sin llegar hasta el parque de Mayo como estaba previsto desde un primer momento.
Exactamente a las 22.29, el micro, que dobló a la izquierda pro Estomba y volvió a hacer lo mismo por Rodríguez, estacionó en la parte de atrás de la sede aurinegra, donde los jugadores bajaron para dirigirse al balcón de Sarmiento 52, donde estaban esperando otras miles y miles de personas.
Era hora de escribir y contar la experiencia que habíamos vivido. Pero la frase "es difícil explicar con palabras lo que pasó", en esta ocasión, le cayó a la perfección a esta caravana de la felicidad, seguida por muchísima gente que, como nunca, se volcó a la calle a darle tributo a este plantel olimpiense que se ganó un cariño y una popularidad jamás vista en algún otro equipo de la ciudad.
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