"Vi la cara de mi hijo muerto, no se lo deseo ni a mi peor enemigo"

“Lo llevamos al Regional, se golpeaba con todo, tenía convulsiones. Era una persona buena que luchaba contra su adicción, no tienen idea de lo que es esa lucha”, sostuvo Florinda Daniela Tauil sobre las últimas horas de vida del estudiante.

La madre de Marcos Zelada, el menor que falleció durante la madrugada del viernes en confusas circunstancias tras descompensarse en su casa del Bº Mishqui Mayu, habló con Noticiero 7 y contó cómo fueron las últimas horas de su hijo y el problema de adicciones que padecía. 

‘La persona que falleció ha sido una muy buena persona, no ha sido un mal hijo ni un delincuente ni nada. Así que, por favor, si hay gente que piensa algo no lo piense más para cuidar la memoria de mi hijo”, sostuvo Florinda Daniela Tauil al iniciar la entrevista. 

Para la mujer -madre de 4 hijos- “es doloroso decir que su muerte sirva de ejemplo de algo, porque hubiese sido mejor ejemplo si hubiese seguido vivo y que dijera ‘yo pude salir de la droga’ y decirle que no a la gente que vende muerte, porque ellos son mercaderes de la muerte”. 

“Son niños grandes” 

Tauil enfatizó que “nuestros chicos son niños grandes. Están viviendo la vida demasiado apurados. Ellos no tienen consciencia como nosotros para dimensionar las consecuencias y entonces no pueden salir, pero ¿y cómo hacerlo? Si él salía de su casa y en la esquina le mandan mensaje y le ofrecen, que le van a vender; si llega al colegio y le ofrecen drogas constantemente. Entonces un chico que está en trabajo de rehabilitación no puede salir. La droga está en todos lados”. 

Más tarde recordó “cuando hablé con una profesional por primera vez, cuando lo llevé a mi hijo, ella le dijo que de esto no se sale. Entonces cuando salimos mi hijo me dijo ‘mamá, qué feo es que te digan que de esto no se sale y que te digan que sos un enfermo para toda la vida’, entonces yo no sé si en Santiago están preparados para asistir este tipo de situaciones”. 

La mujer dejó al descubierto que su hijo estaba siendo asistido por profesionales. “Nunca lo negué. Siempre dije que mi hijo tenía problemas, y estaba en tratamiento y todos lo miraban como si fuese no sé qué cosa, porque no tienen la menor idea de lo que se trata”. 

Sobre la dramática madrugada de ese día viernes, cuando su hijo se descompensó, indicó: “Lo llevamos al Regional sin poder mantenerlo, golpeándose por todos lados, gritaba, quería hablar y ellos lo único que hacían era mirarlo. Tenía la lengua sangrada, le agarraban convulsiones y ataques cardíacos. Yo he visto la cara de mi hijo muerto. Es una impotencia. No le deseo lo que yo pasé ni a mi peor enemigo”.

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