Capitanes de la ilusión

Capitanes de la ilusión
Carlos Miori y Juan Carlos Pirez se pasaron por la redacción de El Atlántico para dialogar sobre la preparación de sus formaciones y qué futbol pretenden imponer. Sus candidatos y para qué están Alvarado y Unión en el Argentino A
Se presentan, se dan la mano y se someten a la sesión de fotos de El Atlántico. Lucen serios. Pero con el correr del ida y vuelta de preguntas y respuestas se sueltan. Claro, el fútbol los apasiona. Los moviliza. Viven por y para el deporte que tanta pasión despierta.

La preparación de Alvarado y Unión ya es parte del pasado. Lo que hicieron (o no) será un mero recuerdo cuando la pelota comience a rodar oficialmente. Carlos Miori y Juan Carlos Pirez lo tienen en claro. La experiencia de los entrenadores lo avala.

Pero sus arribos a Mar del Plata fueron distintos, también lo saben. Pirez, después de 12 años consecutivos en Rivadavia de Lincoln (2000-2012), acordó en Unión para dejar en el camino la pobre temporada que tuvo el equipo de Alberto Fanesi (posterior interinato de Claudio Balsano) en el Argentino A y enderezar el rumbo. De hecho, se reforzó con jugadores de valía para la divisional.

Y Miori tomó un fierro caliente. Alvarado se desinfló en la última etapa del campeonato anterior y la salida de varios dirigentes, más la no continuidad de Darío Tempesta y algunos “problemas internos”, desencadenaron en el arreglo de un histórico del “Torito”, que encarará su cuarto mandato tras su último paso por Ben Hur de Rafaela.

-En sus espaldas llevan varios comienzos de torneo. ¿Qué se siente en la antesala del debut? ¿La experiencia le puede ganar a la ansiedad?

-Pirez: La ansiedad es lógica porque todos queremos ver al equipo en cancha. Todos creemos que nos preparamos bien, pero recién la competencia te marca cómo estás. Para los que estamos en el fútbol hace tiempo, sabemos que es muy aventurado arriesgar pronósticos.

-Miori: Es más de los jugadores que de nosotros los entrenadores. Lo fundamental es llegar al debut con tranquilidad. Físicamente, estamos muy bien. El hecho de que tengamos futbolistas rápidos, posiblemente nos dé una ventaja en el arranque del campeonato. Igualmente, vamos a tener que esperar 4 o 5 partidos como mínimo para analizarlo a fondo.

-Entre los pocos que se quedaron y los muchos que llegaron, ¿costó la búsqueda del engranaje entre los jugadores y la idea de cada uno?

-P: En Unión armamos un equipo prácticamente nuevo. Entonces, durante este tiempo que pudimos entrenar lo hicimos bajo una idea clara, concisa. Buscando que todos la entiendan. En los amistosos intentamos plasmarla, fortificarla, pero a partir de la primera fecha tendremos que hacer lo nuestro e impedir que el rival haga lo suyo. Ahí se produce la verdadera pulseada.

-M: En nuestro caso, sólo quedaron dos jugadores del campeonato pasado (Aldo Suárez y Laureano Tello). La diferencia es que Pirez trajo a gente que conocía, mientras que nosotros nos tuvimos que manejar acorde al presupuesto del club. Igualmente, nos reforzamos con algunos nombres importantes como Ramiro Jorge, Damián Luengo, dos chicos que me rindieron muy bien en Ben Hur como Gustavo Mathier y Pablo Tántera. Y otros dos de Atlético Rafaela como Ramiro González y Ariel Lederhos. Pero siempre digo que los amistosos sirven para agarrar ritmo, no para sacar grandes conclusiones. Todos se están acoplando bien, pero lo importante es a partir del viernes (hoy).

-¿Qué Unión y qué Alvarado se verán en cancha?

-M: Hace 45 días se decía que no íbamos a jugar el torneo. Hoy en día, tenemos un plantel competitivo. Que dará pelea. Sobre todo porque el jugador de Alvarado tiene una ventaja: rinde un 20% más que en otro club por el apoyo de la gente. Sin embargo, nosotros tenemos que contagiar al simpatizante. El hincha quiere que el equipo luche, que muerda, al margen del resultado. Aún perdiendo, si el jugador entrega todo, se irá aplaudido.

-P: Nuestra impronta será intentar salir jugando y progresar con la pelota. Demostrar que tenemos un equipo con hambre y ganas de conseguir cosas importantes.

Sin embargo, Miori hizo una pausa, retrocedió en la charla y anexó un análisis crítico y contundente en cuanto a los armados de los equipos: “Lo que pasó este año en Unión y Alvarado no puede pasar más. No se puede armar un equipo con 10 o 15 refuerzos. Si para el campeonato que viene no quedan mínimo 6 o 7, la elección habrá sido mala. Con una base armada y dos o tres jugadores nuevos, se puede tener un proyecto. Un caso concreto es Santamarina de Tandil, que todos los años pelea el ascenso”.

-P: (Interrumpe) Lo que hizo también Sportivo Belgrano de San Francisco (Córdoba). Con pequeños cambios, logró subir al Nacional B. Pero no son ejemplos que abundan en el fútbol argentino.

-Justamente, ¿Lo que más cuesta es sostener los proyectos?

-P: Sólo hace faltar mirar Primera División para corroborarlo. Cuánto dura un jugador que debuta. Si al poco tiempo emigra. Hoy en día, es muy difícil mantener un proyecto a largo plazo. Sin embargo, cuando algo bueno asoma, los equipos de Buenos Aires se fijan en el interior para reforzarse.

-M: Con el tiempo se abrieron mercados que antes no existían, entonces con 8 o 10 goles en Primera se puede dar el lujo de emigrar. Pero también tiene algo positivo: los jugadores del Argentino A son observados por equipos de Primera y Nacional B.

-¿Ya no es un retroceso bajar de categoría, no?

-P: El Argentino A es una vidriera muy linda. Carlos dio el ejemplo de Telechea y recuerdo haberlo ido a buscar a Necochea. Me lo quise llevar a Rivadavia de Lincoln, pero no pude. Hoy en día, el fútbol argentino es una escalera. Primera mira al Nacional B, el Nacional B al Argentino A y el Argentino A al B.

-M: Varios refuerzos de Alvarado llegaron por eso mismo. Entienden que pueden dar el salto. Y en ese contexto, la Copa Argentina fue una gran ayuda. Rubén Forestello llegó a Primera porque hizo una gran campaña con Santamarina en el Argentino A y porque luego llevó a Boca a los penales. Un caso es el de Uribe: sabía que no iba a tener continuidad en Aldosivi y optó por mostrarse.

-Justamente, ¿Santamarina volverá a ser uno de los grandes candidatos al ascenso? ¿A quién suman a ese lote?

-P: Totalmente. Tiene una base de jugadores y se quedó Martín Michel, que desechó ofertas muy tentadoras. Los dos equipos de San Luis (Estudiantes y Juventud) también hicieron una movida muy grande. La vuelta de Mingo Perilli a Cipolletti y el rearmado de Brown de Madryn, también los hace candidatos. El resto, estaremos a la espera de dar el golpe.

-M: Deportivo Maipú también es un equipo muy duro, que de local marca diferencias. Los demás, vamos a dar pelea. Nosotros arrancamos en un Fiat 600, pero ojo, de motor está bárbaro (risas).

VISIÓN DE JUEGO

-¿Cómo ven al jugador argentino?

-P: Todos los entrenadores tenemos que trabajar la precisión en la velocidad. Carlos mencionó que tiene un equipo rápido y es lo que todos buscamos. Pero cada jugador debe pensar más la jugada. Antes, se vivía por y para el fútbol. Actualmente, la sociedad y lo que rodea al deporte cambió. Hay otras prioridades.

-M: Antes, el jugador observaba a quién iba a enfrentar. Quién lo iba a marcar o a quién iba a tener que pasar en ataque. Hoy, está en otra cosa. Entonces, uno tiene que marcar las virtudes y defectos del rival, porque quizás prefieren estar con una PlayStation.

-¿Y qué autocrítica hacen como técnicos que son?

-P: Una cosa que hicimos mal fue dejar las escuelitas de fútbol en manos de los profesores de Educación Física. En consecuencia, se alejaron los grandes maestros. Si mi hijo juega en algún equipo, quiero que le enseñen a jugar, no sólo correr, que es complemento más que importante. Pero también es cierto que, dicho por muchos jugadores de renombre, algunos no miran fútbol. Y eso molesta.

-M: Incluso, en más de un club, que no tiene un poder económico más alto, termina dirigiendo una persona que no está capacitada o incluso algún papá de un jugador.

-¿Se amoldan a los jugadores o el esquema está por delante?

-P: Cada uno tiene su idea, pero nadie es el dueño de la verdad. No es necesario compartir la propuesta del otro, pero tampoco desmerecerla. En el fútbol hay que ser amplio y no traicionarse. Pero a su vez, hay que buscar que el jugador se sienta bien con determinado sistema.

-M: Primero está la idea que uno tiene. Pero si no da sus frutos con los jugadores que uno tiene, hay que cambiar. Ahora, arranqué con línea de tres defensores y luego me amoldé a la de cuatro, porque veo que mis jugadores se sienten más cómodos así.

-¿El enganche tendrá lugar en sus equipos?

-P: Si lo tengo, sí. Me gusta utilizarlo, siempre y cuando cumpla con su función. Hoy en día no es fácil encontrar jugadores con similares características. Es una raza en extinción. Entonces, muchas veces se busca una tercera punta que se tire unos metros atrás para entrar en contacto con la pelota.

-M: En principio, (Lucas) Carrera y (Mariano) Vázquez son dos opciones que tengo. Siempre digo que el enganche debe jugar libre. No tiene obligación de marcar. Pero si no tiene pase gol, no llega a posición de ataque y ni siquiera remata cuatro o cinco veces al arco, no sirve. Su obligación es crear juego. Aparte, cuando digo que en el fútbol hay mucho verso, es porque algunos dicen defender con línea de 3 y luego bajan los volantes por los costados.

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