Caos vehicular: ¿cómo se ordena el tránsito con 50.000 motos que circulan por la ciudad?

Caos vehicular: ¿cómo se ordena el tránsito con 50.000 motos que circulan por la ciudad?
“Esto es una explosión de motos... Los sábados por la noche, más te vale quedarte en tu casa, no salgas a dar un vuelta por el centro si no querés infartarte”, sugirió, cansado de renegar, un vecino de la ciudad cuando los cronistas de NORTE le requirieron una opinión sobre el desorden que ocasionan en el tránsito algunos motociclistas que no respetan las leyes de tránsito.

SAENZ PEÑA (Agencia) - El crecimiento de la población de la ciudad y la necesidad de contar con un medio de transporte rápido y cómodo, además de las enormes facilidades del comercio, generaron una explosión en la cantidad de ciclomotores vendidos en los últimos cinco años.

“Vendí dos lavarropas, un sommier, pero siete motos en el último mes”, confió a NORTE un comerciante del medio. Cualquiera fueran las razones, lo cierto es que Sáenz Peña, en horas pico, tiene girando por sus calles unas 50.000 motos. Algunos son prudentes al andar por las calles. Respetan los semáforos y el carril que les corresponde, la derecha. Pero hay otros “atrevidos, mal educados, que desafiantes se cruzan de un lado a otro y ni siquiera miran cuando los vehículos de cuatro ruedas ponen luz de giro. A ésos habría que sacarles el carné de conductor”, sugirió Alberto Ramírez, un distribuidor de golosinas que dice “renegar hasta el hartazgo todas las mañanas en su diaria labor”.

En la segunda ciudad del Chaco existe, en promedio, una moto cada dos habitantes. En dicha cantidad de motovehículos, lamentablemente son los menos los conductores que conocen y respetan las reglas de tránsito.

Enjambre motoqueril

“Pararse en la calle San Martín (12) los viernes y los sábados, permite ver cuál es el grado de existencia de motovehículos”, indicó a este diario un ex inspector de Tránsito municipal.

La Termal tiene una incesante circulación de motovehículos, la mayoría de los cuales son conducidos con absoluto desconocimiento de las leyes de tránsito, aportando al caos y peligro de una urbe desbordada por el desorden vehicular. Como sucede con los automovilistas, también los motociclistas se acostumbraron a la violación de las reglas y al desconocimiento de la autoridad que tienen los inspectores instalados en cada esquina de la zona céntrica.

Comentá la nota