La ausencia continuada de los inspectores logró un descontrol creciente. Miles de infracciones sin sanción.
Los inspectores de tránsito de la ciudad de Córdoba labran cerca de 1.500 multas diarias por faltas de tránsito, que equivalen a apenas un ínfima porción de las infinitas infracciones que se cometen a diario.
No obstante, luego de ocho días consecutivos sin presencia de controles en las calles, la anarquía del tránsito cordobés se intensificó, y se extendió a cada uno de los rincones de la ciudad: los conductores tienen garantía de impunidad, y la violación de semáforos, el estacionamiento en doble fila o en lugares prohibidos, el consumo de alcohol y hasta el tránsito a contramano se desataron en cada barrio de Córdoba e hicieron del Centro un área de altísimo riesgo y circulación imposible.
A la falta de controles, se le suma la importante cantidad de semáforos fuera de servicio por problemas técnicos. En esas intersecciones, hasta hace dos semanas había inspectores dirigiendo el orden de paso, y ahora rige la ley del conductor más prepotente.
Según las estadísticas del Tribunal de Faltas, los días hábiles del período marzo-diciembre, se labran más de 1.500 multas de tránsito diarias.
En 2010, las sanciones por faltas de tránsito fueron más de 300 mil, y hasta principios de mayo pasado fueron unas 72 mil multas, un número inferior al de los años anteriores, dadas las asambleas constantes en el área de Control de Tránsito.
La medida de los inspectores –hoy transcurre el noveno día de corte total de los servicios– implica un costo enorme a nivel de seguridad urbana por falta de controles preventivos, pero también incide a nivel económico: a un valor promedio de 100 pesos, las actas de infracción no labradas en estos días de paro continuado sumarían un total de más de 1,2 millón de pesos. Lo normal sería que el municipio cobrara al menos la mitad de esa suma.
Comentá la nota