Un caos llamado avenida Castelli

La avenida Castelli, en sus tramos más alejados del centro, es tierra de nadie. Más allá de la intersección con avenida Chaco, las infracciones a las normas de tránsito, la irresponsabilidad de los conductores y la total ausencia de controles municipales y provinciales son la norma.

A lo sumo se detiene a los motociclistas para ver si tienen los papeles de su vehículo al día, pero no más que eso. Mientras tanto, la arteria es una bomba de tiempo, lista para producir tragedias.

Los vecinos que viven por esa zona confirman la descripción, y expresan su preocupación por ver que sus hijos y demás seres queridos tienen que circular por esa avenida para concurrir a colegios y empleos. Los semáforos son meramente decorativos (sobre todo para bicicletas y motos), y ni siquiera en las madrugadas hay tregua, ya que la avenida se convierte en escenario de picadas.

A la buena de Dios

“Acá es imposible vivir con tranquilidad, todo el día hay ruidos, por los autos, colectivos, principalmente por las motos, dado que aprovechan la avenida para realizar sus carreras o picadas, fundamentalmente en horas de la madrugada. Si uno se pone a observar se puede apreciar que nadie respeta nada, andan sin casco, muchos chicos en bicicleta, y los semáforos son totalmente ignorados porque la luz roja parece que no existe para ellos”, dijo Francisco Ruiz Flores, vecino que padece la avenida a diario.

“El peligro se mantiene más latente teniendo en cuenta la proximidad de la escuela entre Chaco y Castelli, donde muchos chicos de esta zona deben cruzar la avenida para concurrir a clases o para volver a sus casas. Un día va a pasar algo terrible y será tarde para lamentos”, marcó.

También deploró que “muchas veces leemos que el municipio dice que intensifica su trabajo en el control del tránsito, pero por acá nunca los vemos. ¿Por qué no aparecen en las horas pico? Ahí van a ver que no estamos mintiendo cuando nos quejamos. Las infracciones se cometen a montones, pero nadie hace algo para controlar”.

Semáforos de adorno

Ángel Caballero y Belén Del Valle, dos jóvenes que trabajan en un local comercial situado sobre la Castelli, señalaron: “es muy intenso el tránsito por el lugar, todos los días, incluso en feriados. Además, con todas las facilidades que existen para comprar una moto, cualquiera puede acceder a hacerlo, y nadie controla si realmente están en condiciones de andar en un vehículo”, apuntaron.

“Además, el peligro ronda constantemente y lleva mucha preocupación a los padres y madres que deben acompañar a sus hijos hasta la escuela. Algunos hasta acompañan a sus hijos aunque estén cursando la universidad, porque saben el peligro que es esto, más allá de las edades. Los semáforos parecen que están de adorno porque nadie los respeta. Hace falta un control más efectivo para que las normas sean respetadas como corresponde”, agregaron.

Guillermo Pelozo, mientras esperaba poder acceder a un cajero automático, compartió que la avenida está fuera de control, con el agravante de que el crecimiento demográfico de la ciudad incrementó la cantidad de vehículos que circulan, lo que incluye a líneas de colectivos y muchos carros.

“El movimiento importante por la zona se puede advertir todos los días y a toda hora, por eso creo que lo que hace falta acá es más control municipal, porque nosotros somos buenos, pero somos más buenos cuando nos controlan”.

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