A doce meses de asumir, el presidente del Rojo hizo un balance para Clarín. Destacó su gestión económica y también se mostró autocrítico. "Tenemos muchos menos puntos que lo que considerábamos podíamos conseguir", reconoció.
Fue un año duro. Dice que hubo noches en las que no pudo dormir y mañanas en las que resultaba difícil despertar. Que sintió miedo. Que el respaldo de la familia y de los hinchas lo empujó a seguir siempre. Que su salud se vio afectada. Confiesa: "Hubo un momento en el que me sentí muy solo". Y sorprende: "En el peor momento, el único tipo que se me acercó y se puso al lado para que siguiera adelante fue (Julio) Grondona". Dice que tiene una relación de respeto, admiración y afecto con el presidente de la AFA. No cree que los árbitros lo estén perjudicando a Independiente. "Tenemos que ser autocríticos y no tirar las culpas para otro lado", dice. Y sostiene también que ese reclamo ahora frecuente por la presunta falta de peso en la calle Viamonte "no tiene ningún sentido".
Admite errores, también. "En lo futbolístico, fallamos. Está claro. Tenemos muchos menos puntos que lo que considerábamos podíamos conseguir. Creo que el principal error fue hacer incorporaciones a destiempo. Sumamos futbolistas cuando se terminaba la pretemporada de Tandil, muy cerca del inicio del torneo. Y eso, definitivamente, afectó el rendimiento". Revisa las decisiones que tomó y pretende que para el semestre que viene -"el más difícil y el más importante de nuestra historia"- sea diferente el escenario en cuanto a los tiempos de preparación. Confía en Américo Gallego y en la posibilidad de recuperar a los jugadores de este plantel. "Juego todo a la permanencia. De ninguna manera imagino un Independiente descendiendo".
Tiene otro motivo de orgullo de la gestión: el respaldo de los socios. Se sumaron más de 20.000 y ahora el club cuenta con 83.000 socios plenos. Dice que sólo River lo supera en el rubro, pero que confía en ser en el mediano plazo el club con más socios del fútbol argentino. "Es muy grande Independiente", repite. Luce convencido. Su objetivo primordial es sencillo y enorme: "Que Independiente vuelva a ser Independiente en seis años". Sin barras, con inferiores sólidas, con un plantel de jerarquía, protagonista, campeón, con muchos socios, estable y lógico en su administración. Y ahí anda Cantero, creyendo que es posible. A pesar de todo...


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