Los vecinos de la avenida San Martín, entre Roque Sáenz Peña y Almafuerte, siguen su lucha por las picadas nocturnas y las vueltas de motos que afecta la zona desde hace más de siete años. En una vuelta de rosca al problema, ahora decidieron dejar de pagar las tasas municipales, a modo de protesta por la falta de soluciones desde la administración Meoni.
“Las autoridades no pueden o no quieren solucionar este problema”, aseguran los vecinos, por lo cual reclaman la intervención y la ayuda del Defensor del Pueblo, Carlos Bonicato.
Además de los inconvenientes que causa la circulación constante de cientos de motos, en carreras permanentes que afectan el sueño y la circulación de otros vehículos, los vecinos se quejan por la falta de control de las autoridades municipales sobre la venta de alcohol en comercios de la zona. Y aseguran que, además, en las plazoletas de la avenida se consumen sustancias prohibidas, mientras el patrimonio público se destruye cada día.
El problema
“Hace aproximadamente siete años no se puede vivir como Dios manda en la avenida San Martín. Hace aproximadamente siete años, de lunes a lunes en horario nocturno, los vecinos soportamos el uso de esta arteria como circuito de carreras de motos con escapes libres, autos musicales que arman ‘boliches bailables’, grupos de menores de edad que visitan nuestras casas y veredas, estacionan sus motos dejando extensas manchas de grasa y combustibles, hacen en nuestras puertas toda clase de porquerías, ruidos molestos, dejan sus desperdicios, profilácticos, duermen, etc.”, exponen en la presentación realizada ante el Defensor del Pueblo.
Según puntualizan, “es un jolgorio que dura hasta las seis de la mañana no diferenciándose días hábiles de feriados. Debemos dejar donde es imposible estacionar nuestros vehículos, los tenemos que subir a la vereda, porque amanecen todos golpeados con los vidrios rotos o rayados por la violencia de estos menores de edad”.
Sobre la situación que atraviesan, y que se agrava en la época veraniega, los vecinos sostienen que “tenemos el agravante de los festivales de rock en la Plaza de Armas y la venta de la cerveza en comercios de la zona. Sin controles, una vez finalizados estos espectáculos, los menores terminan totalmente alcoholizados, agregando una cuota de alta peligrosidad para ellos y para terceros”.
Mientras tanto, el principal problema siguen siendo las motos. “Sin freno, el desmadre va in crescendo y los menores de edad conducen todo tipo de motos (legales e ilegales) con escapes libres, generando ruidos muy molestos, contra-explosiones creadas como modalidad, con el aditivo de picadas entre ellos y la novedad de picarles a los autos y pasarlos, no respetando semáforo alguno, en sus viajes a hacer las picadas más largas en la avenida de Circunvalación, donde se acuestan sobre los tanques de nafta, que ya culmino con dos accidentes fatales en los pocos días de este año”.
Denuncia
Por todos estos problemas, los vecinos dicen que “nos cansamos de denunciar ante las autoridades locales. Hace siete años que denunciamos la situación y nos reunimos con los funcionarios municipales, judiciales y policiales, sin obtener una respuesta”.
Por eso, recurrieron al Defensor del Pueblo, dado que “las autoridades no pueden o no quieren solucionar este problema. No queremos esperar otros siete años más para lograr una solución que mejore nuestra calidad de vida”.
Bonicatto estaría en nuestra ciudad para tomar conocimiento directo del problema el mes próximo. Y mientras tanto, los vecinos no abonarán las tasas que puntualmente, el municipio envía cada mes.

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