Es la Bartolomé Piceda, en Quintas San Antonio. Son 600 metros de tierra, destruidos y poceados. Tras un año de reclamos, contrataron a una empresa privada. Cada vez hay más casos.
Cansados de romper cubiertas y quedar varados tras las lluvias, le pagarán a una empresa privada 35 mil pesos más IVA (unos 42 mil pesos) para que arregle ese tramo de casi 600 metros de la calle Bartolomé Piceda, que topa con el Camino a San Antonio (Valparaíso al 6350), en el barrio Quintas San Antonio.
Esas cuadras atraviesan el mencionado barrio público y llegan hasta la entrada de dos barrios privados: El Arado y Chacra Escondida.
Por las dudas, los vecinos aclararon que no se trata de una calle interna, sino de la arteria que figura en la nomenclatura municipal con los carteles correspondientes.
Los vecinos de los tres sectores se pusieron de acuerdo en una asamblea realizada el pasado domingo. Son unas 90 familias que pondrán poco menos de 500 pesos cada una para pagarle a la empresa Boetto y Buttigliengo, que comenzó a trabajar el martes.
“Era imprescindible, porque rompimos varias cubiertas, y entrando a paso de hombre. Estaba intransitable. Nos resistimos a pagar porque no deberíamos, y no corresponde, pero nos tuvimos que tragar los principios”, admite Raúl Carta, uno de los vecinos de El Arado.
Se trata, además, de la segunda vez que en esta zona pagan a un privado por arreglos que le correspondían a la Municipalidad. La primera vez fue por el alumbrado público.
El pago a particulares para que arreglen alumbrado público o calles es una costumbre que se extendió en los últimos años.
Peregrinaje. Los trámites formales comenzaron en el CPC de Villa El Libertador hace casi un año, y pasaron por varias instancias.
En julio de 2012 llegó una máquina de Obras Viales para emparejar la calle, pero cuando sólo había realizado el trabajo en 80 de los 600 metros, decidieron frenar e irse. Aparentemente, encontraron un pozo con escombros (que los vecinos tiraban para ir tapando los huecos) y se retiraron porque pensaron que se trataba de una zona pavimentada bajo la tierra. Señalaron entonces que las tareas no le correspondían a Obras Viales del municipio, sino a Bacheo. Pero nunca más volvió nadie.
Lo que se pueda. Los vecinos buscaron varios presupuestos, pero el ideal –la pavimentación– costaba 600 mil pesos. Por lo tanto, se quedaron con uno más económico, que será la obra de alisado, con una base de caliza aguada para consolidar el terreno (evita que crezcan yuyos y se junte barro cuando llueve) y una capa de purga de pavimento (restos de pavimento reutilizado, pulverizado y compactado), para darle más dureza.
“Sabemos que no corresponde, pero no recibimos ninguna contribución de la Municipalidad, y ya era imperioso. No podíamos circular. Últimamente era en todo momento: estaba lleno de pozos y muy profundos. Hace dos años que vivimos acá y solamente después de muchos reclamos arreglaron 80 metros, pero se fueron. Pagamos todos los impuestos, y además mantenemos el barrio. Al menos pedíamos mantener en buen estado la calle pública”, dice Soledad Romero, otra vecina.
Paro Pablo Anotti, de El Arado, “fue una decisión complicada, porque algunos estaban de acuerdo en pagar y otros no. Pero al último estaba todo muy roto y tomamos la decisión de arreglarlo, tras hacer gestiones en el CPC”.
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