Jorge Grazziano se cansó de la falta de respuestas del ministro Walter Grahovac. Ejecuta los trabajos con una gran inversión municipal.
Cansado de la burocracia y de la falta de respuestas del Ministerio de Educación de la Provincia, el intendente de Reducción Jorge Grazziano decidió ampliar sin autorización oficial las instalaciones del Ipet 127 Mateo Camusillo de esta pequeña población del departamento Juárez Celman.
“El año pasado solicitamos en dos oportunidades la autorización del ministro de Educación, Walter Grahovac, para ampliar con recursos propios el edificio del Ipet. Como no obtuvimos respuestas a principios de este año, le enviamos una carta documento anticipándoles la decisión de iniciar las obras. Como se mantuvo el silencio oficial, iniciamos las obras con una inversión municipal que superará los 3,4 millones de pesos”, explicó enojado el intendente de Reducción, Jorge Grazziano.
Las obras se ejecutan a muy buen ritmo y estarán concluidas a fines del corriente año, para poder ser utilizadas a partir de 2016 por toda la comunidad educativa.
“El antiguo edificio había quedado chico para albergar la población creciente de alumnos. Le planteamos el proyecto a las autoridades del Ipem y nos dieron su autorización. Luego de la correspondiente licitación la empresa La Constructora SRL inició las obras que comprenden una superficie total de 690 metros cuadrados cubiertos. Sumaremos cuatro nuevas aulas, la sala para preceptores y la dirección y una galería cubierta.
A la Provincia la obra no le costará un solo peso ya que todo el dinero sale del presupuesto municipal. Pese a esta circunstancia no nos dieron la autorización. Tampoco nos negaron el proyecto, puesto que no se dignaron a responder los expedientes y la carta documento”, agregó el jefe municipal.
Este Ipet 127 es el único establecimiento educativo de nivel medio que tiene Reducción. Allí asisten 240 alumnos de 12 a 18 años.
“El lugar ya había quedado chico para tantos alumnos y docentes. Por eso necesitaba urgentemente una ampliación. Las autoridades locales nos solicitaron ayuda y luego del correspondiente proyecto técnico, licitamos y adjudicamos los trabajos. Estos marchan a muy buen ritmo y se terminarán en diciembre. Confiamos que vendrá algún funcionario del Ministerio de Educación, pero es tan grande la burocracia de esa cartera que no sabemos que pasará”, continuó Grazziano.
La obra se desarrolla en un terreno perteneciente al mismo colegio y obviamente al Ministerio de Educación. Una vez que se terminen los trabajos, la nueva infraestructura edilicia que financió el municipio quedará como patrimonio provincial, aunque el Ministerio de Educación nunca se dignó a responder la solicitud municipal..
“Para la comunidad educativa y para todos los vecinos se trata de una obra largamente esperada. Lamentablemente existe tanta burocracia a nivel provincial que debimos ejecutar los trabajos sin la autorización de rigor. Igual el municipio controla a la empresa para que se respeten todos los planos y medidas de seguridad. No pretendemos que nos den las gracias, pero queremos que al menos nos contesten nuestras cartas”, continuó el titular del Departamento Ejecutivo.
Si todo marcha de acuerdo a lo previsto por las autoridades locales y por la empresa constructora en dos meses se terminará la obra y los 240 alumnos, profesores y directivos tendrán un flamante edificio para dictar más cómodo los diferentes contenidos curriculares.
Sin embargo, dada la intransigencia y burocracia del Ministerio de Educación, algunos vecinos y profesores temen que desde la cartera provincial no se autorice el uso de las nuevas instalaciones por las mismas y desconocidas razones por las cuales el intendente Grazziano no tuvo ningún tipo de respuesta a los sucesivos pedidos elevados en los últimos años.
Aunque parece insólito, es real y ocurre en un pueblo cordobés.
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