Cansado de los asaltos decidió cerrar su negocio

Cansado de los asaltos decidió cerrar su negocio
Amílcar Rubén Phordoy sufrió ayer el segundo robo en poco más de un mes en su carnicería de Teniente Farías al 100. Un sujeto lo amenazó con un cuchillo y sustrajo entre 600 y 700 pesos.
"Esto ya es demasiado, no puedo más", esas fueron las palabras que, entre lágrimas, expresó un carnicero del barrio San Martín, quien ayer sufrió el segundo robo a mano armada en poco más de un mes y, cercado por la inseguridad, decidió cerrar su negocio.

Se trata de Amílcar Rubén Phordoy, quien desde hace 41 años regentea el local El Vasquito Viejo, ubicado en la calle Teniente Farías 116, a metros de la intersección con la avenida Colón.

El hecho se produjo poco antes de las 11, cuando, aprovechando la momentánea ausencia de clientes, un sujeto ingresó al negocio armado con un cuchillo y amenazó al hombre.

"Había venido el matarife y yo estaba de espaldas. Esta persona (por el ladrón) vino, me sacó un cuchillo y me trajo para el lado de la caja registradora", comentó el damnificado al ser consultado por "La Nueva Provincia".

Visiblemente afectado por lo sucedido, y con una mezcla de bronca e impotencia, el comerciante admitió que golpeó al delincuente y lo puso en fuga.

"Me apoyé fuerte en el mostrador y le pegué una patada en los testículos, entonces voló el cuchillo y se mandó a mudar. Para eso ya había sacado entre 600 y 700 pesos que tenía en la caja registradora", comentó.

Trascendió que el malviviente resultó ser una persona joven, de contextura física delgada, que habría escapado corriendo en dirección hacia Colón.

"Cuando entró me dijo que era un asalto, entonces yo, creyendo que se trataba de una broma, le dije: `bueno, dale, metele'. Cuando me doy vuelta tenía el cuchillo apoyado en el cuello".

El comerciante admitió que tras el asalto tomó la decisión de cerrar las puertas de su negocio.

"Es la segunda vez en poco más de un mes. Hace 41 años que estoy y nunca había pasado nada así. Decidí cerrar del todo y vender un campito que tengo, no se puede seguir así", agregó.

Phordoy explicó que las ventas han bajado considerablemente y que, como si fuera poco, también tiene que afrontar los hechos de inseguridad.

"En otras épocas llegué a vender ocho media res por día, ahora si vendo tres soy Gardel. Encima que trabajás poco, vienen los ladrones y se llevan lo que tenés. Al final terminás trabajando para ellos", ironizó.

Y puso de manifiesto la peligrosidad que conllevan los delitos.

"Uno se está exponiendo constantemente. La vez pasada tiraron un tiro adentro del local y hoy (por ayer) vinieron con un cuchillo y me amenazaron", acotó.

A poco de perpetrado el robo, la víctima se comunicó con el teléfono de emergencias 911 y dio cuenta de lo sucedido, por lo que un móvil de la comisaría Primera llegó hasta el lugar.

Con los datos aportados por el carnicero se inició un rastrillaje en la zona, aunque no pudieron dar con el paradero del solitario asaltante.

Le dispararon

El 19 de enero pasado Amílcar Rubén Phordoy vio peligrar su vida cuando un delincuente que lo asaltó, y con el dinero sustraído ya en su poder, disparó el arma que portaba.

Todo comenzó luego de que el comerciante llegará a su negocio, alrededor de las 6.30, "porque abro temprano ya que a esa hora pasa el diariero", dijo en esa ocasión.

"Justamente, cuando se va el diariero se mete el tipo; me asusté bastante", reconoció Phordoy y explicó que "yo estaba acá (señalando el mostrador) con la cuchilla cortando unos chorizos, y se me abalanza el tipo (por el delincuente) y me dice `por favor, por favor, dame la plata que tengas', con un revólver en una de las manos".

El sujeto se apoderó del dinero de la caja y a continuación descerrajó un tiro.

"Tuve la suerte de que me tiré para este lado (volviendo a señalar la parte central del mostrador), porque si lo hacía para el otro lado me mataba", señaló el carnicero.

El disparo atravesó una puerta de madera e impactó contra uno de los azulejos del baño ubicado en la parte posterior del negocio.

"El tipo tuvo suerte, porque yo me di cuenta después que tengo un revólver escondido. Y cuando él se fue yo pude haber salido y c... a tiros desde atrás. No me dí cuenta, porque esto fue una cosa de no creer", expresó.

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