Se celebra hoy y es el único día del año en el que los canillitas no trabajan, se toman su merecido descanso. El canillita es un personaje del barrio, vecino, informante, guía para los desorientados y muchas cosas más... En la víspera de su día, Info Región recorrió varios barrios para contar algunas de las historias de los homenajeados.
Su jornada arranca antes de que asome el sol y se ganan el cariño del barrio entero. El canillita es un exponente del barrio, pero además es un vecino, informante, se convirtió también una guía para los desorientados.
En la plaza Mariano Moreno de Remedios de Escalada, ubicada en Hipólito Irigoyen 6200, trabaja desde hace ya 45 años un personaje emblemático que trabaja casi sin descanso en su puesto de diarios y revistas. Se trata de Andrés Gebicki, tiene 66 y desde los 5 que se encuentra inmerso en este rubro.
“Arrancó como una necesidad, porque era muy joven, y terminó como un hobbie”, señaló uno de los homenajeados en diálogo con Info Región. “Este trabajo me encanta y vengo a trabajar con mucha alegría, por un lado es una forma de superarme diariamente, y por el otro, una forma de relacionarme con la gente. Es una gran familia, hay clientes y amigos que vienen desde hace muchísimos años” contó.
En este sentido, señaló que es “un trabajo muy sacrificado” por el tema de los horarios, ya que uno “debe dejar cosas de lado”, pero recalcó que disfruta tanto de lo que hace, vale la pena y más “cuando su familia lo “acompaña en la jornada”.
Y llegó el merecido descanso… “Es una fiesta”, así definió el Día del Canillita. “Los domingos y los feriados tengo más trabajo que otros días, entonces ese día para mi, es una forma de descansar. Muchas veces me he ido a la costa aunque sea por un día, cuando está la posibilidad, hay que aprovecharlo”, expresó Gebecki.
Los puestos de diarios muchas veces son un legado que viene de familia, una pasión que se hereda, y se realiza con mucho esfuerzo. Ese es el caso de Pablo Vescio, un joven que trabaja desde los 15 años junto a su padre en el puesto ubicado en el corazón de la estación de Banfield.
“Cuando era chico, mi viejo me dio la posibilidad de laburar para bancarme mis estudios, y desde ahí es un compromiso constante. Es un trabajo muy agotador, arranco 3.30 de la mañana y salgo, con suerte, al mediodía. Sin embargo, es un trabajo hermoso que dignifica a cualquier persona”, recalcó.
Otro de los personajes homenajeados se paseaba por la peatonal Laprida. Víctor Jiménez trabaja en el rubro desde 1976. “Arranqué repartiendo diarios, y la verdad es que después de tantos años, uno se termina encariñando; el hecho de que no haya descanso resulta complicado, pero uno trata de poner la mejor cara y disfrutar de la jornada”, comentó.
“Pasa demasiado rápido”, así describió Jiménez al Día del Canillita. “Cuando me doy cuenta ya son las 21 y ya se terminó el día, pero bueno es un compromiso constante, y ser los agasajados durante un 24 horas es reconfortante”, concluyó.
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