Monseñor Martín dijo que los políticos deben debatir ideas más que guiarse por el marketing. También señaló que la pobreza sigue siendo un desafío. En esta Pascua, invitó a abrir el corazón a Dios
En diálogo con PUNTAL, el obispo diocesano también dijo que la pobreza sigue siendo un desafío en el país e invitó a abrir el corazón a Dios en esta Pascua.
-¿Cómo está viendo hoy el país?
-Nuestro país está en un tiempo de bonanza económica aunque con esta inflación que no es buena. Porque perjudica a los más pobres. Es una época de una gran oportunidad que nos dan las circunstancias internacionales y nuestra capacidad de trabajo para alcanzar un mayor desarrollo. Pero no solamente crecer en el consumo sino en un desarrollo integral que es a lo que aspiramos todos.
-¿Y desde el punto de vista social?
-Evidentemente, la pobreza sigue siendo un desafío. En un país donde hay personas que reciben un subsidio por maternidad, esto no es un síntoma de una sociedad con trabajo. Cuando una gran porción de la población tiene que ser ayudada porque no están dadas las condiciones para que se gane el pan con su trabajo es un desafío que hay que superar.
-¿En ese sentido, qué opina de la Asignación Universal por Hijo?
-Lo positivo de esto es que tiene una contrapartida como la de asegurar que se lleven los hijos a la escuela. Esto es muy importante porque se necesita elevar a una cantidad de gente que está sumergida a través de la educación. Pero esta política está respondiendo a una situación que no está superada. Es para paliar una situación de necesidad. La política grande tiene que apuntar a que cada argentino pueda con su trabajo sostener a su familia.
-¿En este año electoral, qué espera de los candidatos?
-Espero claridad y transparencia en las propuestas.
-¿Es decir que digan la verdad sobre los temas de agenda y no oculten su opinión?
-Claro. Por ejemplo, a nosotros nos interesaría saber qué piensan los partidos sobre el aborto. Que digan con claridad. Lo que ocurre es que a veces esos temas no se tocan para evitar una fuga de votos y después en la Legislatura nos llevamos sorpresas. Si la propuesta no se hace, estamos votando a ciegas. Lamentablemente, hoy los partidos se han desdibujado mucho en cuanto a las propuestas y se han volcado más hacia el marketing. Entonces en eso tenemos que crecer.
-¿Cuál es su parecer acerca de la boleta única que se implementará por primera vez en las elecciones provinciales?
-En verdad, me estoy interiorizando acerca de este sistema. Si es como dicen, que es para aportar mayor transparencia al acto eleccionario, bienvenida sea.
-¿Y a los votantes qué les aconseja?
-Que voten conscientemente, conforme a las propias convicciones. No votar por sentimentalismo ni por antipatías. Sino un voto lo más razonado posible. Interiorizarse de las propuestas. Todo esto para tener una democracia más participativa y para que el pueblo tenga un mayor control. Como Iglesia, creemos que las propuestas válidas para los creyentes son las que apuntan al respeto por la vida, la familia, la libertad, los más necesitados, la educación, la religión y el bien común. Para nosotros, la fe es algo totalizante. Esto significa no dar el apoyo a propuestas que vayan en contra de la fe.
-La droga y el juego son dos preocupaciones que tiene la Iglesia. ¿Cómo ve el crecimiento de estos flagelos?
-Éstos son dos temas que los ciudadanos pueden plantearles a los candidatos. Por ejemplo, qué política del juego van a impulsar. Lo van a fomentar o a reducir. Respecto del tráfico de droga, cuál es la política que se va a aplicar. La droga que está creciendo cada vez más destruye personas. Es realmente un flagelo así como también el juego porque también es destructivo. Y a veces alcohol, droga, juego y prostitución están unidos. Quienes quieren trabajar por el bien común deben comprometerse a combatir esto. El objetivo de un gobierno es buscar el bien común.
-¿Qué balance hace de sus cinco años como obispo?
-Han sido años muy fecundos. Ésta es una experiencia inédita en mi vida porque uno tiene que aprender a ser obispo. Mi misión es la de pastorear el conjunto.
-¿Nota que su mensaje ha llegado a los feligreses?
-Nuestra tarea es de siembra. Uno procura dar lo mejor de sí. Después es el Señor el que hace la obra. Esto no es como tener una fábrica y proponerse producir tanto. Todo esto es un misterio. Pero hay signos de que Dios está presente y que obra entre nosotros. Por ejemplo, los otros días recibí a una mujer humilde que vivía bajo el puente y que me dio un testimonio de fe que realmente me asombró. O como cuando los muchachos sienten la vocación e ingresan al seminario, o cuando vemos grupos de jóvenes que van a misionar, o como cuando se dan obras de caridad concretas. Con estas cosas, uno se va dando cuenta de que Dios está y que la Iglesia está viva.
-Digamos que el balance es positivo.
-Sí, es positivo. Aparte, ésta es una diócesis que tiene una historia y una tradición. Un caminar común muy asentado. Ahora estamos ya lanzando nuestro plan diocesano para los próximos años, que va a estar centrado en la renovación de la vida parroquial. Por ejemplo, hacerlas más misioneras.
-No lo van a trasladar a usted como decían los rumores, ¿no?
-Eran rumores nomás.
-Benedicto XVI cumplió seis años de papado. ¿Qué evaluación hace de esto en relación con el mandato de Juan Pablo II?
-Juan Pablo II fue un papa de un carisma extraordinario. Una personalidad brillante no sólo en lo intelectual sino también en lo pastoral. Por su vida, por su historia. Quedó huérfano de pequeño, vivió bajo el régimen nazi, trabajó en una cantera de piedras y estudió clandestinamente como sacerdote. Con todo eso, qué podía esperar él de la vida. Sin embargo, fue un gigante. Ahora de Benedicto XVI no hay que olvidar que ha sido la mano derecha de Juan Pablo II. Este papa es de una luminosidad extraordinaria. De hecho, las audiencias papales se hacen en la Plaza de San Pedro por la cantidad de gente que lo va a escuchar. No es el Papa impactante pero sí sencillo y de una gran claridad. Además, está dando pasos importantes.
-¿Por ejemplo?
-Hay todo un vínculo con China con la esperanza de que se abra algún día al cristianismo. La otra línea de trabajo de este Papa es el ecumenismo. Los pasos que se han dado con los ortodoxos y los anglicanos. Uno de sus objetivos es la unidad de los cristianos. Por otra parte, la relación con Israel y el judaísmo es también magnífica.
-Además, le tocó un tiempo muy difícil, de muchas críticas contra la Iglesia.
-En los primeros años, el Papa tuvo muchos ataques. Pero también reconoció errores y además afrontó con una valentía extraordinaria los casos de pedofilia. En suma, considero que Benedicto XVI es un maestro de la fe.
-¿Cuál es hoy el mensaje de Pascua?
-El mensaje apunta a revalorizar la palabra resurrección. Si no hay resurrección, el mundo es un absurdo. Porque si no la última palabra es la muerte. La resurrección de Cristo es lo que garantiza nuestra futura resurrección. Además, sirve para no desesperanzarnos frente a la muerte, la enfermedad y las dificultades.
-¿Es una invitación también a abrir el corazón a Dios?
-Una estrofa del grupo rockero U2 dice que el corazón tiene un agujero con la forma de Dios. Claro, si no lo llena Dios, ninguna otra cosa va a encajar allí. Por eso, Pascua es esta invitación a la esperanza y al camino hacia la resurrección. El triunfo de Cristo se verifica en el perdón de los pecados. ¡Qué noticia más buena en un mundo donde hay rencores y deseos de venganza! Si no está el perdón, qué queda de nosotros. Qué posibilidades tenemos en la vida. La de Dios es una palabra que libera.

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