Candela Berbel: “Es un regalo para mi pueblo, se los prometí y cumplí”

Candela Berbel: “Es un regalo para mi pueblo, se los prometí y cumplí”
La bella malargüina, flamante soberana nacional, comentó que sus reinados del Estudiante, del Agua y de la Vendimia no los buscó: se fueron dando en forma natural. Admitió que le encanta posar y modelar.
Javier Hernández - jhernandez@losandes.com.ar

Mañana fresca de domingo rumbo al hotel en el que han pasado la noche las nuevas majestades vendimiales. Voy algo tarde y para evitar nuevas demoras tomo un taxi que me arrime las últimas cuadras. Los contratiempos no debieran ser mencionados en una nota, a menos que sumen algún dato.

Casualidad o no entonces, subo al taxi y en una esquina de la luneta lleva pegada una lámina con el rostro de Candela Berbel (20), la nueva Reina Nacional de la Vendimia. Es una foto en grises que entregó Los Andes hace algunos días, en donde los ojos avellana de la malargüina se vuelven negros y muy profundos; lleva el cabello recogido sobre un rostro limpio de sonrisa sutil, que apenas insinúa el blanco de los dientes.

- ¿Cuándo pegaste esa lámina? -le pregunto al taxista buscándolo en el espejo.

- Hace más de una semana. Yo vivo acá pero soy de Malargüe y esta vez todos estábamos ilusionados -me cuenta el hombre que debe andar por los 50 años.

Malargüe solo tuvo una Reina Nacional, Patricia Cecconato y fue en 1991. Le digo que voy camino a una nota con Candela y me pide que le mande saludos de Marcos y me pasa su tarjeta: "Dásela y decile que si necesita un taxi, la llevo gratis a donde sea".

Me bajo frente al Hyatt y Marcos sigue viaje. Antes de entrar me cruzo con un canillita y de curioso, le pregunto si ha vendido mucho.

- Y sí, la Vendimia siempre vende. Pedí 50 diarios más y me voy a quedar corto.

- ¿Le gustó la Reina? -insisto.

- Sí, sí, para mí es la más linda y no es por discriminar pero ¿se ha dado cuenta de que una copa de tinto luce mejor en las manos de una morocha?

Me despido y entro al hotel pensando en eso y en que al menos un dato es cierto: en la historia de Vendimia ha habido más Reinas morochas que rubias o castañas; las pelirrojas directamente son una rareza.

Subo escaleras hasta un hall donde una docena de periodistas espera por las Reinas, que se alojan más arriba, en la enorme suite presidente del séptimo piso. Al rato pasamos.

Aunque las Reinas solo han dormido cuatro horas, disimulan el asunto con amables sonrisas y van de acá para allá en batas blancas. Toda la suite está llena de gente y las coronas y atributos lucen ordenados sobre la cama; mientras Candela se presta en el dormitorio a los flashes de las fotos, Nadia González (23), la Virreina que llegó desde General Alvear, sale en vivo para una radio desde el baño, único lugar en el que el periodista encontró algo de privacidad para no ser interrumpido. Así de caótico es el asunto.

Candela conoce su nuevo trabajo porque ya ha llevado otras coronas: en 2010 fue Reina Nacional de los Estudiantes y en 2011, Reina Provincial del Agua, pero insiste en que es algo que no ha buscado y que "se fue dando de forma natural". Igual, admite que le encanta posar frente a una cámara y modelar.

En el Frank Romero Day y a la hora de los votos, su elección no fue ninguna sorpresa, se quedó con el primero de los sufragios y también con la última media docena completa. En total sumó 71 votos; contundente, casi uno de cada cuatro fue para su canasta. "Es un regalo para mi pueblo, se los prometí y cumplí", dice la morocha y adelanta: "Ahora tengo que prepararme y conocer mejor a cada departamento para representar mejor a la provincia".

La Reina estudia Publicidad, maneja el inglés, dice que no le interesa la política y aunque defiende el uso racional del agua, aclara que nunca iría a una marcha antiminera. "No es mi forma de decir lo que pienso".

Para su mandato se ha planteado armar un programa de trabajo con las Reinas departamentales. "Se ha formado un grupo de chicas muy comprometidas con su gente. Creo que podemos trabajar juntas, cruzar información y que lo que hace una, les sirva a las otras. Sé que no es algo que vaya a concluir pero me gustaría iniciarlo y que tenga continuidad", dice y sonríe una vez más.

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