Rosario Central venció a Atlético Tucumán por 4 a 3 en un vibrante partido disputado en el estadio Monumental de los tucumanos. Se produjeron incidentes con la hinchada "canalla". Los de Russo son líderes del certamen, con cuatro puntos de ventaja sobre Gimnasia que ayr ganó
Además de lo electrizante que fue el encuentro por los goles y errores defensivos, el partido estuvo salpicado en la primera parte por la violencia en la tribuna de Central, que provocó una suspensión de diez minutos por incidentes entre simpatizantes y policías.
El cotejo fue vibrante y cambiante desde el comienzo, porque los dos fueron a buscar el arco de enfrente y se encontraron con graves errores defensivos. De movida golpeó Central, a los 3 minutos, con una maniobra de Lagos dentro del área, que terminó con un zurdazo fuerte y arriba del ex jugador de Lanús para poner el 1-0.
Atlético no podía generar juego, pero por medio de la pelota parada complicó a Central. Se jugaban 28 minutos, cuando Carlos Casteglione le cometió penal a Rodríguez y el mismo Pulguita se encargó de anotar por la vía rápida. Y a los 36, el uruguayo Barone ganó solo de cabeza en el área rosarina y puso el 2-1 para desatar el delirio de su gente. Fue entonces que en la tribuna de Central comenzaron los problemas y hasta la policía tuvo que interceder con detonaciones de balas de goma para dispersar a los violentos.
Tras diez minutos de suspensión, el árbitro Carlos Maglio reanudó el juego y el último tramo de la etapa fue electrizante. Enseguida, a los 49, golpeó Central, con un cabezazo de Lagos, que puso el 2-2, y, a los 51, el paraguayo Bareiro, de pecho, volvió a poner arriba al Canalla. Parecía que Central se iba victorioso al descanso, pero apareció, a los 53, Rodríguez para igualar 3-3.
En el segundo episodio el juego siguió siendo de ida y vuelta y Atlético contó a los 17 una inmejorable chance para ponerse al frente, por un penal que le cometió Rafael Delgado a Pereyra, quien desvió su tiro por el poste izquierdo de Gastón Pezzutti. Y a los 30, pegó Central, con una definición del guaraní Bareiro, tras rebote del arquero Cristian Luccheti, para otorgarle a los rosarinos una trabajada y costosa victoria en Tucumán, y dar de ese modo un paso más en su camino al ascenso.
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