El agua horadó la mitad de la calle por los desbordes. Meses atrás se hicieron arreglos, sin resultados.
NEUQUÉN: No importa cuánto se haya invertido en dinero y obras, el canal Necochea sigue padeciendo las consecuencias de un sistema cloacal como el de Hibepa, que al estar saturado desvía los efluentes domiciliarios al pluvial ubicado a un costado del Parque del Oeste.
A cien metros del desborde producido el año pasado, que derivó en un amparo judicial, desde hace tres meses una tapa de registro arroja continuamente líquido cloacal hacia el canal.
La cantidad de agua volcada ha horadado la mitad de la calle formando un segundo canal de 50 centímetros de profundidad.
Necochea es un canal pluvioaluvional, pero que además recibe los líquidos cloacales del barrio Hibepa y de un sector de San Lorenzo, debido a que el red colapsó y la planta de tratamiento de ese sector, anunciada con bombos y platinos el año pasado, aun no funciona adecuadamente para contener la cada vez mayor demanda.
Los vecinos comentan que durante todo el día y por períodos continuos de 15 a 20 minutos, la tapa que se encuentra a pocos metros de la intersección de Necochea y Doctor Ramón desborda, inunda la calle y deja un olor pestilente.
El líquido que termina en el canal se mezcla además con botellas, cartones, bolsas de polietileno, ropas y ramas.
El año pasado otra boca que está en la orilla del canal, frente a las parrillas del Parque del Oeste desbordó, estuvo arrojando los efluentes cloacales al pluvial durante casi todo el año.
En septiembre pasado la Defensoría del Pueblo presentó un recurso de amparo que puso cara a cara al municipio y al EPAS para resolver el problema.
El organismo provincial prometió realizar un "parche", hasta tanto entre en funcionamiento la planta de Hibepa.
Y cumplió. Pero el arreglo fue transitorio y no dio la solución esperada. Colocó un tanque de PVC conectado mediante un caño a la boca de registro. Ese tanque recibía los líquidos y luego un camión atmosférico lo vaciaba, pero cuando no lo vaciaban el líquido indefectiblemente volvía a terminar en el canal Necochea.
Tiempo después el EPAS ejecutó una obra mayor. Vació el canal, lo limpió y cubrió su lecho con caliza. "Largaron el agua y quedó perfecto. Pero a los pocos meses otra vez apareció el mismo problema, agua cloacal desbordada", contó Carlos Contreras, vecino del barrio.
El principio de Arquímides actuó irremediablemente, el líquido tenía que salir y encontró su camino por otra boca de registro y de allí al canal.
El Necochea es un canal para contener el agua de lluvia y el excedente de los canales de riego. Nace en calle Novella, desemboca en el pluvial Crouzelles y de ahí todo el contenido va hacia el arroyo Durán, para finalizar en el río Limay.
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