Al fin, el campo también existe

Por Ricardo Roa

Como en tantas otras cosas, en el Plan Estratégico Agroalimentario que lanzó anoche la Presidenta se puede ver la parte llena o la vacía del vaso. La parte llena es que el Gobierno se propone aumentar la cosecha de granos de 100 a 160 millones de toneladas para el 2020. Y la vacía es que el kirchnerismo lo hace después de ocho años en el poder y con una producción estancada desde hace tres.

Que aparezca un programa de crecimiento ambicioso revela un cambio en la visión del Gobierno sobre el rol del sector agroindustrial. Y también, la decisión de aprovechar más aún un mundo que pasó de los excedentes agrícolas a la escasez.

Pero existe además otra cosa: un gesto político para conquistar el voto del campo en octubre. Una actitud que va en dirección opuesta al conflicto por la 125. Sin embargo, quedan efectos residuales : la Mesa de Enlace fue marginada de las consultas. Y el anuncio de ayer se hizo sin la presencia de los representantes de los productores.

El “yuyito” de aquella pelea y del voto “no positivo” de Cobos dejará este año exportaciones por US$ 23.000 millones y retenciones por $ 31.000 millones. Sin semejante aporte, la economía sería muy diferente.

Gracias al complejo sojero y a los precios internacionales, tenemos divisas e ingresos fiscales abundantes como nunca . Se alinearon los planetas: hay aquí desarrollo tecnológico y producción y afuera demanda y cotizaciones récord.

Buena parte de ese salto competitivo se dio en los demonizados 90: entre el 96 y el 2001, la producción agrícola creció un 65% , pese a la convertibilidad y al atraso cambiario. Desde entonces hasta hoy aumentó un 42% . La diferencia está en el escenario mundial. Todos coinciden en que la bonanza continuará. Nadie sabe hasta cuándo.

Habrá que ver qué tiene el plan adentro. Y si, por fuera, sigue una política errática que autoriza o suspende exportaciones por razones que sólo Moreno conoce . En otras palabras, si terminó la confrontación .

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