Facundo Campazzo, sumado a Peñarol tras su exitosa participación en el Premundial de Caracas, dialogó a fondo con 0223. La selección, la temporada que se inicia y su futuro.
Facundo Campazzo ya lleva siete de sus 22 años en Mar del Plata. Se radicó definitivamente en la ciudad en los primeros días de abril de 2006, y desde entonces su carrera no paró de crecer.
-Cambió mucho este gimnasio, del Américo Gutiérrez al Domingo Robles de hoy, ¿qué recordás de tu llegada al club?
-Recuerdo cómo me trataron, me sentía en casa, como en Córdoba. Esta es una familia, y desde el primer día lo sentí así. Me ayudó gente que no se ve, que trabaja por detrás del club, en silencio. Eso es lo que valoré desde el primer momento, me trataron como un hijo y me enseñaron los principales valores para una persona.
-¿Recordás tu primer día al cruzar la puerta del entonces Américo Gutiérrez?
-Sí… Me vine a probar, y entrené muchísimo, con el "Negro" Echevarría. No me daba el aire para entrenar. Después volví, y me acuerdo del primer partido que tuve: Cadetes “A”, donde jugué yo, contra Cadetes “B”. Nos dirigía Marcelino. Estaba muy contento, nunca me imaginé que podía llegar a entrenar luego con el equipo de Liga. Pero antes todo estuvo muy bueno, aprendí muchísimo, y jugué con amigos.
-¿Te costó dejar Córdoba, tu casa?
-Al principio sí, pero de inmediato me adapté. Porque sabía lo que quería, que era jugar al básquet. Y para jugar, tenés que sacrificar cosas importantes. Sacrifiqué dejar a mi familia y mis amigos, pero ellos siempre me apoyaron con su fuerza para poder estar.
-Mirás para atrás, ¿pensás que va todo muy rápido en tu carrera?
-Sí, me tomo con calma las cosas, pero realmente me tocó jugar muchas cosas importantes a tan corta edad. Tuve la suerte de integrar un equipo como Peñarol con jugadores importantes, que nos llevaron a ganar tantos títulos. Tuve la suerte y el privilegio de compartir ese equipo, como ahora. Traté siempre de aprovechar al máximo cada torneo importante, y lo tomo con calma todo. Con aprendizajes. Me voy a equivocar, pero lo importante es corregir.
El Premundial de Caracas: "Creo que lo aproveché al máximo"
Facundo Campazzo fue clave en el seleccionado argentino que del 30 de agosto al 11 de septiembre disputó el Premundial de Caracas, y obtuvo el pasaje directo al Mundial de España 2014. Fue el base titular, jugó la mayoría de los minutos, terminó como líder de asistencias en el certamen y fue elegido en el quinteto ideal, junto a Luis Scola. Mejor, imposible. Satisfecho, aunque con mucha humildad, Campazzo expresó: "Fue muy importante este torneo, para la selección, porque pudimos clasificar. Y personalmente me sirvió mucho porque me tocó jugar, y tener ese roce internacional necesario. Intenté aprovecharlo al máximo, sacarle el mayor jugo posible, y creo que lo hice", manifestó.
-Fue una experiencia inolvidable, porque fue tu primer torneo con gran protagonismo y continuidad en el seleccionado…
-Sí. Fue una linda experiencia, pero no pienso mucho en lo individual. Sí que logramos el objetivo que nos propusimos con la clasificación, estuvimos a punto de jugar la final, que nos la perdimos por nuestra culpa, ya que México mostró mas ganas que nosotros. Después jugamos por el tercer puesto, entramos al podio, y cada uno sacó algo positivo del torneo. Se armó un lindo grupo, una linda química entre nosotros, que fue lo más importante.
-Estuvieron comandados por un referente ineludible como Luis Scola, que fue importante para los jóvenes…
-Sí. Junto con Julio (Lamas), Luis fue el cabecilla del equipo, con su experiencia y tantos partidos de estos. Nos ayudaron muchísimo a la hora de jugar, a los más jóvenes nos tranquilizó y nos quitó presión. Tratamos de aprovecharlo a Luis, porque es un jugador clave para nosotros y la selección. Es un líder positivo tanto dentro como fuera de la cancha.
-Uno imagina que es un aprendizaje constante a su lado, ¿cómo es en la intimidad?
-Sí, aprendés constantemente. El profesionalismo que tiene, las ganas de entrenar, de mejorar al compañero que tiene al lado. La verdad, eso es muy valorable. Traté de aprender. Nos enseñó a todos cómo es un líder. Cómo bancar al equipo, y que el equipo sea mejor cada día.
-Estaba la presión del resultado, por el pasado reciente de la Generación Dorada, y él como estandarte, ¿se enfocó en quitarles esa presión?
-Sí. Acá creo que la presión la teníamos todos, pero a nosotros nos la quitó. O los jóvenes tratamos de transformar esa presión en positiva, en energía, en motivación. Eso fue clave para nosotros. En ningún momento nos pesó la camiseta ni nos pusimos nerviosos. Creo que eso también fue importante. Todo fue gracias a Julio y a Luis.
-Y también los retaba un poco…
-Sí, obviamente. Éramos un grupo nuevo. Tuvimos la suerte que nos sirvió mucho jugar en China juntos, la mayoría. Pero obviamente nos íbamos a equivocar. Lo que más servía, era corregir ante la equivocación. Creo que lo hicimos bien, por momentos, aunque también por momentos éramos un poco tercos. Pero siempre corregimos los errores planteados, con la ayuda de ellos.
-Para muchos, con la clasificación terminaba el Premundial. Pero quedaba semi y final, y Luis fue autocrítico cuando perdieron la semifinal.
-Sí, y con toda la razón. Porque dijo que se merecían ellos llegar a la final, más que nosotros, porque no estuvimos a la altura. A la hora de clasificar nos sentimos más relajados y nos sacamos una responsabilidad muy grande. Entramos relajados ante México, pensando que en algún momento lo íbamos a levantar, pero el rival demostró por qué fue el campeón. No iba a dejar de luchar nunca. No supimos dar vuelta la cara.
-La rompió Selem Safar, compañero en Peñarol, que te une una amistad y que rindió ante la exigencia…
-Yo creo que la rompió en mil pedazos. Los tiradores dependen mucho de su tiro, y él la metió mucho en momentos importantes. Eso es valorable en él. Y además hizo jugar al equipo. Como dijo Luis, sin él no podríamos haber clasificado. Eso nos hizo mejor a todos, metió los tiros claves y esos puntos de doble, simple. Jugó muy completo, y defendió, que también era importante. Más que nada, felicitarlo a él, se lo merecía, y ojalá lo podamos ver mucho tiempo más en la selección.
-¿Hablaste con Oveja durante el Premundial?
-Sí, después del partido con Venezuela hablamos por teléfono, me aconsejó. Tiene un don para enseñarte que te deja con la boca callada, abriendo los ojos, y escuchándolo. Aprendés muchísimo de él, me siento orgulloso y contento de haberlo tenido cinco años. Me trató como jugador y padre.
-¿Y Leo Gutiérrez qué te dijo?
-También, me felicitó. Es otro que te enseña ya sin hablar. Me enseñó cómo hay que tener carácter, cómo hay que afrontar las distintas situaciones, y me felicitó por el torneo que había tenido.
-¿Le pediste consejo por tus triples?
-Ja, pero igual no tuve un buen porcentaje en el torneo, sí en el tercer puesto, con 5 de 6. Pero Leo me ayuda muchísimo a perfeccionar el tiro, todas las mañanas de los partidos tiramos juntos, y trato de aprender. Es el principal tirador de la liga, así que si no me enseña él…
-Habla bien de vos que no quieras destacarte, pero tuviste una gran actuación. ¿Cómo viviste el torneo en el plano individual?
-Tenía muchas ganas de jugarlo, lo viví con mucha intensidad. Traté siempre de entrenar duro, mejorar físicamente, estar rápido a la hora de jugar y tener siempre energías. Me tocó jugar desde el arranque, traté de aprovecharlo. Las individualidades están por debajo del equipo, eso lo teníamos bien en claro, tratamos siempre de poner nuestro granito de arena y empujar hacia un mismo objetivo todos juntos. Solos, individualmente, no íbamos a ganar. Pero si funcionábamos como equipo, sí. Ese fue el objetivo de nosotros los bases: que el equipo sea dinámico, unido en defensa.
-Sos consciente que tu actuación, te coloca definitivamente de otra forma en el plano internacional…
-Sí, son una vidriera muy grande estos torneos para todos. Creo que lo ven de todo el mundo, es un gran nivel el que se jugó, a pesar de las bajas que tuvieron los seleccionados. Igual, nunca pensamos en esa vidriera, porque sería pensar en lo individual. Ahora que terminó el torneo, podemos decir que aprovechamos esa vidriera.
-Se habló de algún sondeo de la NBA. Sos un tipo conectado en redes sociales, te habrán llegado los rumores…
-Sí, obviamente leí algo. Pero obviamente no saco el foco de lo que quiero, que es mejorar día a día. Si llego, llegaré. Si no llego, no llegaré. No me voy a volver loco, tengo un año con Peñarol y lo voy a aprovechar al máximo. Así que quiero trabajar el día a día con mis compañeros, para poder mejorar como jugador, y para ser cada día un mejor base.
-¿Cómo tomaste las declaraciones de Pepe Sánchez, que expresó que de acá tenés que pasar a la NBA, que no era necesario el básquetbol europeo?
-La verdad que se te pone la piel de gallina, es un orgullo que viniendo de él, me diga algo así. Lo tomo como que estoy haciendo las cosas bien, lo tomo de quien viene, de un jugador que logró todo, trabajando y con gran sacrificio. Obviamente con su talento. Eso me motiva para seguir trabajando duro.
-Soñando un poco… ¿cómo te verías jugando en esa liga monstruosa? ¿Has hablado con Scola, Manu en su momento?
-Nosotros los jóvenes, como no podemos ir a Estados Unidos, sólo lo vemos por tele, preguntamos, viste… y la verdad que es un sueño. Nos cuentan cosas increíbles, es la mejor liga del mundo, y tratamos que nos cuenten esas cosas. Queremos soñar despiertos con llegar, pero con los pies sobre la tierra. Es un techo muy alto al que no es fácil llegar. Personalmente, voy paso a paso. Obviamente que me encantaría jugar en la NBA.
-Has tenido grandes consejeros a tu lado, tanto en Peñarol como en la selección, ¿cómo lográs abstraerte de las tentaciones que puede tener un joven como vos tan exitoso?
-Me ayudan mucho mis compañeros, pero también está en uno. Mi personalidad es así, trato de tener siempre los pies sobre la tierra, de no pensar muy lejos. Disfrutar el momento que estoy viviendo, el día a día, mi trabajo, mi familia por sobre todas las cosas, que es mi principal causa, y mis amigos lógicamente. Trato de estar siempre con ellos.
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