En los 17 edificios conviven más de 600 familias que, tras décadas de reclamos, hoy disfrutan de tres plazoletas, calles mejor iluminadas y una nueva cisterna.
Este complejo de viviendas en el que habitan más de 600 familias fue transformado por una serie de obras integrales que el Municipio llevó adelante desde 2010, poniéndole fin a más de 40 años de espera y reclamos.
Primero llegaron las obras de pintura y mampostería sobre cada uno de los 17 edificios. “Se realizó una refacción completa y se solucionaron problemas edilicios para luego pintar cada monoblock”, dijo el delegado local, Christian Caradente, sobre el barrio ubicado entre las calles Doyhenard, Kurt, Paretta y Héctor Flores.
Luego llegaron las obras hídricas. Con la renovación de la red cloacal, se dejaron atrás años de obstrucciones e inundaciones.
Además, los viejos pozos de agua fueron reemplazados por una gran cisterna y una moderna red de agua potable, con válvulas y bombas y un sistema automatizado.
También se avanzó con obras que garantizan la seguridad del barrio: se colocaron más de 50 nuevas luminarias que alcanzaron a todos los rincones del predio. “Los chicos pueden jugar más tiempo y nosotros podemos estar tranquilos”, señaló el vecino José Leguizamón.
ESPACIOS VERDES
Por estos días, el Municipio avanza en la creación de la tercer plazoleta del barrio, que al igual que las anteriores contará con juegos infantiles, bancos, y parquizado a nuevo, además de luminarias propias.
Además, cada uno de estos espacios verdes cuenta con cestos de basura. “Está cambiando mucho la cultura ambiental en Llavallol, ya que los vecinos al ver que está todo más lindo y limpio, se preocupan por mantenerlo así y cuidar que el barrio siga estando en óptimas condiciones”, cerró Caradente.

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