Una campaña para cerrar el Zoo ya juntó 15 mil firmas

Una campaña para cerrar el Zoo ya juntó 15 mil firmas
Un grupo de ambientalistas reunidos en la página de Facebook “ECO lógicos unidos” pide al Gobernador y a la Legislatura la devolución del oso Arturo a un ámbito “acorde con su hábitat natural” y el paulatino cierre del Zoológico. El director de ese paseo dice que es “imposible”.
El Zoológico de Mendoza volvió a estar en la mirada de todos cuando se conoció la muerte del oso polar Winner en Buenos Aires, lo que dejó al ejemplar de la misma especie que está en la provincia (el oso Arturo) como el único que queda en el país. A raíz de esto, salió a la luz la labor de grupos ambientalistas que luchan por el cierre del recinto y por la devolución de animales como éstos a su hábitat natural. Sin embargo, desde el Zoo aseguran que esto es imposible.

Durante los meses de enero y febrero, la página de Facebook “ECO lógicos unidos” ha difundido por internet una campaña para trasladar a Arturo a un ambiente más acorde a sus necesidades y proponer un paulatino rediseño del paseo del Cerro de la Gloria. La “cyber iniciativa” llegó incluso hasta el sitio change.org, donde ha logrado recopilar en menos de un mes y medio más de 15.500 firmas de gente que apoya la causa. Además, el miércoles esta misma organización trasladó su reclamo a la Legislatura.

“El 7 de febrero presentamos un primer petitorio al Gobernador y esta semana dejamos el segundo en mesa de entradas de la Legislatura. En el documento incluimos las firmas de internet junto con otras 2.400 en papel que juntamos en la calle. Además, anexamos videos y material que comprueba que nuestros reclamos son legítimos”, explicó Gabriel Flores, un ciudadano que junto a su esposa administra las páginas on line.

En torno a los reclamos, el veterinario y director del Zoo, Guido Loza, dio muy pocas alternativas: “Es imposible que Arturo sea trasladado a otro lugar ya que es muy viejo. Solamente dormirlo para transportarlo implica un riesgo de vida. A esto hay que sumarle que este tipo de animales en un hábitat natural se mueren ya que nacieron en cautiverio y no saben cazar para comer. Yo entiendo a la gente que siente pena por el animal, pero el error en su momento de haberlo traído ya está hecho”.

En relación al estado del oso polar, Loza explicó: “Arturo tiene 30 años y fue trasladado alrededor de sus 8 años desde un Zoo de Búfalo (Estados Unidos), en donde nació en cautiverio. Aunque es un oso viejo su estado de salud es muy bueno, come bien y es muy dinámico”. El director del paseo agregó además que “la expectativa de vida de estos animales es de 38 años aproximadamente”.

En el Zoo, los visitantes que cada día recorren las instalaciones pueden ver al animal siempre y cuando él decida estar afuera. “Arturo tiene dos aires acondicionados en su habitación, a la que va cuando quiere, una playa (que es la que puede ver el público) con microaspersores y una pileta para que se bañe”, explicó el veterinario.

“Personalmente yo no estoy a favor de haber traído a un oso polar al Zoo, pero ya está acá y es nuestra función darle una buena condición de vida. Yo en su lugar hubiera invertido en otros animales que por el clima se adapten mejor a nuestras condiciones”, recalcó el funcionario.

Tener o no tener Zoo

En torno a la polémica que hay en cuanto a si es legítimo o no que exista un zoológico y si el hecho de tenerlo implica violar los derechos de los animales, el director del lugar defendió la institución pero apuntó a cambios que deben hacerse. “Necesitamos trabajar en una planificación de 10 a 20 años que exceda las voluntades administrativas de las personas que podamos pasar por este escritorio y que piense en qué es lo mejor para nosotros. No creo en que haya que cerrar el zoo como sostienen muchos, ya que es un espacio que conserva algo que la sociedad está perdiendo. Sí pienso que hay que mejorar las condiciones en las que están hoy los animales”.

“El tema no pasa sólo por el oso polar sino que debemos plantear el tipo de zoo que queremos y la sociedad debe participar en esto. Sería bueno discutirlo en la Legislatura pero debemos ser consecuentes con lo que pedimos, ya que muchas veces decimos pobre animal y no nos fijamos en que comemos carne de un animal que nació para morir”, expuso el funcionario.

En torno a este tema, Flores diferenció su proyecto del de otras organizaciones que piden un cierre del recinto: “No pedimos el cierre definitivo sino que se transforme en una reserva de flora y fauna y que se refuncionalice su uso”.

Ecología 2.0

Hace dos años, Gabriel junto con su esposa abrió un página en Facebook que fue un disparador de lo que vendría. Más de 69 mil seguidores al día de la fecha comenzaron a contactarse con ellos y a impulsarlos en actividades relacionadas con el cuidado del medio ambiente. En octubre del año pasado empezaron a recibir quejas que denunciaban que el zoo mendocino se encontraba en mal estado y esto los motivó a hacer algo.

“Fuimos con mi esposa para ver cómo estaba e hicimos 15 videos que denuncian el mal estado de los animales. Pero fue a raíz de la muerte del oso polar en Buenos Aires que la campaña que ya habíamos impulsado comenzó a crecer. Hay un video en YouTube que se llama ‘el triste oso polar’ y lo han visto más de 9 mil personas. Además salió en medios nacionales cuando murió Winner. Nosotros estábamos esperando que alguna organización tomara la causa de Arturo, pero nadie hizo nada. Fue ahí que decidimos que esos seríamos nosotros, tal como nos alentaron nuestro fans”, relató Flores.

En torno a la respuesta y a la cantidad de personas que apoyan esta causa, se muestra sorprendido: “Nunca nos imaginamos la convocatoria que tuvimos. Lo único que pedimos es que el oso sea llevado a un lugar que esté preparado para este tipo de animales. Pensemos que si parques como Temaiken (en Buenos Aires), que tienen muchas mejores condiciones que nuestro zoo, no tienen osos polares es por algo. Incluso el mismo oso que murió en Buenos Aires estaba en mejores condiciones que en las que vive Arturo”, finalizó.

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