Un camionero baleado en un asalto pasó dos horas encerrado en la caja con su compañero

Un camionero baleado en un asalto pasó dos horas encerrado en la caja con su compañero
Ayer a la madrugada, le cruzaron una camioneta en la ruta 157 a un camionero que iba rumbo a Famaillá. Cuatro delincuentes encapuchados y con armas lo atacaron en medio de la oscuridad. Se llevaron dinero y celulares. Hasta anoche no había ningún detenido. Se sospecha que la camioneta usada por los ladrones era una Volkswagen Saveiro roja
Estela y Omar Romano, hijos del dueño del camión, inspeccionaron el vehículo ayer a la tarde a la vera de la ruta 323.

Parecía una rutinaria jornada laboral como tantas otras, pero antes del amanecer no tardó en convertirse en una desgracia para dos trabajadores de Simoca. El camionero José Manuel Almaráz salió pasadas las 4 de su casa, situada en El Polear, a bordo de un camión Mercedes Benz, perteneciente a su patrón, Carlos Romano, un matarife de Monteros. El hombre de 41 años pasó a buscar a su compañero de viaje Cristian Sebastián Paz, apodado "Peca", y ambos partieron rumbo a Famaillá para buscar carne y luego distribuir la mercadería en diferentes carnicerías del interior de la provincia.

Salieron de Simoca por la ruta 157 en dirección al norte. Cuando llegaron al empalme con la ruta 323, donde debían doblar hacia la izquierda, dieron media vuelta a la rotonda y, de repente, una camioneta se interpuso en su camino. Almaráz, que estaba al frente del volante, no tuvo otra opción que correrse hacia la banquina y detener la marcha para evitar así colisionar con la Saveiro roja.

La decena de postes de alumbrado público que rodean al empalme estaban apagados. Esa situación de oscuridad total les impidió a los camioneros divisar a la camioneta desde lejos y luego a sus ocupantes, cuando estuvieron más cerca.

El chofer del Mercedes Benz todavía no había apagado el motor cuando cuatro hombres encapuchados se bajaron de la Saveiro y los encañonaron. Después de quitarles sus teléfonos celulares y todo el dinero que llevaban -según la Policía, sumaría $ 5.300- caminaron junto a ellos hacia la parte trasera del camión, abrieron la caja frigorífica y los obligaron a ingresar a ese sector, reservado para guardar la carne.

Asustado por las amenazas y por algunos golpes que les habían propinado, "Peca" subió al lugar indicado. Su compañero, sin embargo, se habría resistido. Esa reacción habría despertado la furia de los asaltantes, que no dudaron en dispararle. Almaráz cayó herido al suelo con un balazo a la altura del estómago. Entonces los delincuentes lo treparon a la caja de frío y trabaron la puerta, para asegurarse una fuga rápida y sin testigos.

Casi dos horas

A partir de entonces, los camioneros comenzaron a transitar los peores 120 minutos de sus vidas. El chofer había sido gravemente herido y se desangraba dentro del camión. Su compañero, por otro lado, tenía muy poco margen de acción: la única puerta por la que podrían salir sólo se abría desde afuera y las posibilidades de pedir auxilio eran casi nulas. Dominado por la desesperación, "Peca" golpeó y golpeó la puerta hasta que consiguió abrir un pequeño orificio por el que apenas lograba sacar la mano.

Nadie sabe cuántos minutos pasó el acompañante del chofer haciendo movimientos hacia afuera con su mano, en un intento de llamar la atención de algún transeúnte. Lo que sí se sabe es que recién a las 6.30, cuando el cielo estuvo iluminado, un camionero que pasaba por ese lugar llegó a ver las señas que alguien hacía desde el interior del Mercedes Benz. El chofer se bajó, accionó la palanca que trababa la caja frigorífica y se sorprendió con la escena: frente a sus ojos estaban un hombre golpeado y otro ensangrentado, tirados en el piso.

El conductor que los auxilió llamó a la Policía y pidió una ambulancia para que asistieran a Almaráz, que a esa altura parecía estar agonizando. Las dos víctimas fueron trasladadas al hospital Centro de Salud.

Los uniformados intentaban encontrar alguna huella en el vehículo que les permita determinar qué era lo que había pasado y quiénes eran los autores del hecho.

De un lado a otro

Los familiares de los camioneros se despertaron con la noticia de que habían sufrido un asalto, pero tenían pocos datos. Mercedes Almaráz, hermana del chofer baleado, deambuló por el lugar del hecho, después se dirigió al hospital Padilla sin que nadie le explicara dónde estaba su hermano ni en qué condiciones se encontraba. "Hasta pensé que lo habían secuestrado", lamentó más tarde la mujer.

En tanto, los médicos del Centro de Salud sometieron al hombre a una riesgosa cirugía para salvarle la vida. Al finalizar la operación, le comunicaron a Mercedes que la herida era grave, que el balazo le había destrozado los intestinos y que debían esperar que evolucione en las próximas 48 horas para luego someterlo a una nueva cirugía.

En tanto que el caso de "Peca" era más leve. Luego de haber sido examinado, los médicos le dieron el alta y, antes del mediodía, regresó a su casa de Simoca. Por la tarde, "Peca" volvió al lugar del hecho para colaborar con la Policía en la recolección de datos.

Fue muy difícil para "Peca" tener que revivir lo que había sucedido en la madrugada. Al relatar lo sucedido con lujo de detalles, el hombre quedó shockeado delante de los policías.

Cuando finalizó ese trámite y volvió a su hogar, se desmoronó en llanto. Angustiada por verlo nervioso y deprimido, su esposa le sugirió que fuera a la cancha del barrio adonde sus amigos estaban jugando al fútbol. "Peca" decidió salir y cambiar de aire, mientras esperaba tener noticias sobre el estado de salud de su compañero.

El asalto ocurrió a la madrugada, pero los policías estuvieron hasta la tarde tratando de hallar pistas al lado del camión. Sin embargo, no pudieron encontrar nada. Todo indicaba que los delincuentes habían dado un golpe perfecto. La oscuridad de la zona del asalto también favoreció a los ladrones.

El personal de la Comisaría de Río Colorado, ubicada en Alberdi e Ituzaingó, trabajó en el operativo al mando del oficial Molina. Hasta anoche no había un sólo sospechoso identificado. A esa hora, al volver a su casa, "Peca" contó a LA GACETA que logró romper una puerta de la caja golpeándola con una balanza metálica. "Estaba desesperado, porque mi compañero escupía sangre y me pedía por favor que lo lleve al hospital. Ya no daba más y empecé a darle con más fuerza hasta que se ha quebrado la puerta y he podido sacar la mano", recordó. Así vivió "Peca" la ingrata experiencia de un violento asalto a mano armada.

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